Exclusión, plagio y sospecha

  • La pornografía infantil y sus alrededores
  • ”Para los que les gustan las de 14”

Estaba a punto de titular esta navegación ”historia de un plagio” cuando caí en la cuenta de la semejanza de esa expresión con Noticia de un secuestro, crónica publicada en la década pasada por el laureado Gabriel García Márquez, y le cambié. Todo empezó cuando investigaba la exclusión de la Asociación Internacional de Lesbianas y Gays (ILGA, por sus siglas en inglés) del Consejo Económico y Social de la ONU (Ecosoc, instancia de carácter consultivo), en la que se unieron, cosas veredes, los votos de Cuba, Estados Unidos e Irán, enemigos acérrimos en otros frentes, pero aliados paradójicos en la defensa de la intolerancia y la mojigatería, para dejar fuera a esa organización de la diversidad, que agrupa medio millar de asociaciones en 85 países. El argumento: que algunas de éstas eran complacientes con afiliados individuales que mantienen relaciones sexuales con menores de edad. A ese paso hay que ir contra los Boy Scouts y contra varias iglesias, la católica en primer término. Próximamente vuelvo sobre este asunto.

En la travesía de este tema di con un portal gay de Argentina en el que se reproduce, con fecha del 12 de octubre de 2005, un artículo, “Sexo en las fuerzas armadas”, firmado por un tal “Ale K”, y tuve la sensación peculiar de que ya lo había leído, tiempo atrás y en otra parte. Y sí: el texto original se publicó en nuestra Letra S el 1º de septiembre del año pasado, con el título ”De compas nomás: la práctica sexual en la milicia”, bajo la firma de Antonio Medina. Es desoladoramente común en esta aguas infestadas de piratas que un tipo con la batería descargada estampe su nombre sobre el trabajo robado de alguien más y que se gane, de esa manera ilegítima, algunos pesos o algo de renombre. También es frecuente, aunque mucho menos cuestionable, que los sitios de Internet reproduzcan materiales aparecidos en otros medios; si consignan la fuente y el autor, y si se abstienen de meter mano en el texto, la práctica me parece hasta legítima.

Pero “Ale K” hizo algo peor: decidió adulterar el trabajo de Medina y donde decía “el sexólogo David Barrios, autor del libro En las alas del placer”, escribe “el sexólogo Daniel Castro, autor de Entre hombres, sexo”; si el autor del artículo hacía referencia a “una encuesta centinela realizada entre julio de 2001 y julio de 2002 en la 21 Zona Militar, coordinada por el doctor Ramón Hernández Martínez, de la Secretaría de Salud de Michoacán”, el pirata argentiniza la referencia inventando que el estudio se realizó, en las mismas fechas, ”en Campo de Mayo, coordinada por el doctor Ramón Hernández de la Secretaría de Salud de la Provincia de Buenos Aires”, y si Medina decía ”se ponen bellos con la peda”, el tal “Ale K” tropicaliza ”se ponen generosos con la guita”, con lo cual demuestra, de paso, que ni siquiera entendió los localismos, porque el mexicanismo ”peda” significa borrachera, y no dinero, como el lunfardo ”guita”. Quién copió a quién: de la existencia y el libro de David Barrios, citados en el artículo de Letra S, existen referencias varias; en cambio, del “Daniel Castro” salido del sombrero de mago del argentino no hay más prueba que el texto robado y su reproducción en el blog de un incauto y en un sitio gay de carácter comercial, acceso restringido y vocación misógina, a juzgar por su eslogan: “100% placer gay; para hombres que no se conforman con mujeres”. Diviértanse comparando.

Hallé “Daniel Castro” militares, músicos, actores, programadores y concejales, pero ni un Daniel Castro sexólogo. Comoquiera, la búsqueda de la cadena de caracteres “entre hombres, sexo” me llevó a un anuncio muy curioso en un sistema de clasificados (MundoAnuncio.com) que se titulaba ”Para los que les gustan las de 14”. Ubicada en la categoría “Todos los anuncios/ México/ Contactos /eróticos /profesionales”, publicada el domingo 5 de febrero, la inserción lleva a la página “Mundo de Juguete“, perteneciente a ”una agencia chilena de modelos y talentos adolescentes e infantiles” con personal “para diversas areas desde pasarela, catalogos y television, hasta proyectos musicales” (los horrores de ortografía y puntuación son cortesía de la empresa).

Soy un desconocedor patético del mundo del espectáculo, de las producciones televisivas y del show-business, pero se sabe que en la creciente industria de “artistas” (cantantes, coristas) adolescentes ocurren episodios de explotación sexual de menores. No sé si sea el caso de esta empresa, ubicada en Retamo 510, Valparaíso, pero de entrada es raro que inscriba sus anuncios en una subsección “contactos/ eróticos/ profesionales”. Luego ocurre que en su página de inicio pone las fotos de “Amanda 12 años” y “Moni 13 años”, no encueradas ni en trance de felación, pero sí en bragas muy menores.

A lo mejor ya resulté rendido por la mojigatería o los malos pensamientos, pero no le veo demasiada lógica a que la promoción de una modelo de 12 años requiera retratarla con ligueros, bikinis y lencería que realza tetas y culo, y siempre, cómo no, sobre o al lado de una cama, y que no aparezca ni por equivocación con una mochila escolar, un dispositivo portátil de audio u otro adminículo más característico de esas edades.

Tercera peculiaridad: EL sitio de Mundo de Juguete ofrece álbumes fotográficos y videos ”completos” de las modelos, previa solicitud. La promesa está redactada en los siguientes y literales términos: “El Album de Amanda contiene 12 minutos, 58 segundos de video de este talento modelando 6 combinaciones de ropa como uniforme de porrista, bikini, mini-vestido y shorts con top. Las dimensiones de los videos son 352X240 y pueden verse en full-screen (pantalla entera)”. Curioso. Es precisamente el tipo de mensaje que aparece en las páginas “gancho” de los sitios porno: ”aquí te damos una probadita, pero si desenfundas la tarjeta de crédito tendrás acceso a fotos y video completos y en alta resolución”.

Lo más gracioso del anuncio es que, justo abajo de una de las fotos, se consigna, precedida de una señal de tránsito en inglés (“Stop”), esta leyenda: “MundoAnuncio.com apoya: Asociación Española contra la Pornografía Infantil”.

Tal vez el negocio de Mundo de Juguete sea legítimo y legal, en cuyo caso ya les hice promoción gratuita. Acaso se trate de un no muy discreto modo de vender pornografía infantil. Renuncié a ir a fondo en la investigación (lo que habría implicado enviarles mis datos y solicitarles sus materiales “completos”) porque no soy la policía. No creo que ante esta historia ninguna autoridad mueva un dedo. Ya en una ocasión traté de poner en aviso a instituciones policiales sobre un posible caso de pornografía infantil y nadie me peló, y me fue bien: a veces, en este mundo al revés, los funcionarios públicos protegen a los explotadores de menores y persiguen a quienes los denuncian, como le ocurrió a Lydia Cacho. Además, no sé si la chavita “Amanda”, de 12 años, es objeto de explotación sexual. Lo único que se me ocurre es contarles esto y difuminar un poco sus rasgos en las fotos.

¿Y la exclusión de la ILGA del Ecosoc? El domingo les sigo contando.

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