ILGA, Ecosoc y ONU

  • Vida, logros y errores de la ILGA
  • Asociaciones de pederastas asumidos

Vuelvo al tema del que me aparté el jueves. Ecosoc (Consejo consultivo Económico y Social) era, hasta hace poco, una de las dependencias más prestigiosas, o de las menos desacreditadas, de la ONU. Era, porque la semana pasada vetó a la ILGA, una organización internacional de homosexuales (agrupa a más de 500 asociaciones de 85 países) que se ha destacado en la defensa de los derechos humanos de gays, lesbianas, bisexuales, transgéneros y demás frutos del huerto de la diversidad de la especie en gustos que casi siempre rompen géneros.

Algunos integrantes del Ecosoc evocaron casos de pederastia por parte de ex integrantes de la ILGA y de un escaso celo de ésta por proteger de abusos sexuales a los menores. En el veto, adoptado pese a las recomendaciones de Human Rights Watch y Amnistía Internacional (AI), confluyeron aliados coyunturales insospechados: Estados Unidos, China, Cuba e Irán, además de Camerún, China, Pakistán, Rusia, Senegal, Zimbabwe y Sudán. En los dos primeros no existe ninguna penalización de la homosexualidad; en el tercero tampoco, pero sí un oficioso hostigamiento de Estado a individuos gays, lesbianas y bisexuales. En los restantes, las orientaciones distintas a la heterosexual son constitutivas de delito.

La homofobia en el mundo

En la cobertura de El País se afirma que “la causa oficial de la negativa es la acusación de que algunas organizaciones de la ILGA permiten las relaciones ilegales con menores. Ese fue el motivo esgrimido en 1994, cuando se suspendió el estatus de observador de la ILGA en Naciones Unidas. A raíz de aquella denuncia, la ILGA expulsó a tres organizaciones, según explica en su web. Pero la asociación mantiene la afirmación, aprobada en 1985, de que ‘los jóvenes tienen derecho a su autodeterminación social y sexual, y a menudo las leyes de consentimiento actúan como una forma más de opresión en lugar de proteger’.”

Dos observaciones: la historia de la ILGA, según la cuenta Wikipedia, es un ejemplo de cómo la organización de un sector de la sociedad puede inducir cambios positivos en contextos nacionales e internacionales: esa agrupación estuvo encima de Amnistía Internacional hasta que logró que ésta hiciera suya la defensa de los derechos de las minorías sexuales. Luego, consiguió que la Organización Mundial de la Salud (OMS) borrara la condición homosexual de su catálogo de enfermedades. En 1993 fue admitida en Ecosoc, pero al año siguiente se le expulsó porque contaba entre sus afiliadas a la agrupación holandesa MARTIJN, a la Asociación Estadunidense del Amor Hombre/Muchacho (North American Man/Boy Love Association, NAMBLA) y a un tal Project Truth (Proyecto Verdad). Las dos primeras abogan abiertamente por la legitimidad de la pederastia homosexual, y dicen defender el derecho de los menores de edad a establecer relaciones afectivas y sexuales con personas adultas, siempre y cuando no sean forzadas. Algunos socios de NAMBLA han enfrentado sentencias legales por pederastia y producción de pornografía infantil. Project Truth es una red de pederastas en la que participaban varios sacerdotes católicos, así como unos 15 ciudadanos distinguidos de la ciudad de Cornwall, Ontario, Canadá. Varios fueron llevados a juicio en 2004 y dos de ellos se suicidaron. No me queda clara la vinculación de esa banda con dos entidades homónimas: un grupúsculo clerical antiaborto, con sede en Roseville, California, y un sitio web de judíos preocupados por defender su religión de la ofensiva de los misioneros cristianos que “gastan millones de dólares tratando de convertir a judíos en todo el mundo”.

Aunque ILGA expulsó a esos tres grupos, el antecedente ha sido esgrimido como argumento para impedir su retorno al Ecosoc. Dos países han cambiado radicalmente de posición a este respecto: Estados Unidos, que en 2002 se abstuvo ante la propuesta de que se permitiera el regreso del colectivo a la instancia de la ONU y que hace unas semanas votó en contra de una iniciativa similar, y España; hace cuatro años el gobierno de José María Aznar, que casi logra su propósito de hacer de la homofobia una política de Estado, se opuso a la readmisión de ILGA en el Ecosoc. En 2006, el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero adoptó la posición contraria.

Otro dato: en su protesta por la renovada exclusión, ILGA se hizo eco de una campaña de distorsión mediática montada desde algún lugar de Occidente contra Irán: a mediados del año pasado se difundió la especie de que en la república islámica dos jóvenes habían sido ahorcados por sostener relaciones homosexuales entre ellos. La versión incluía fotos de ambos muchachos enjaulados y llorando, momentos antes de ser llevados al cadalso, e imágenes al pie de la horca. El escándalo prendió pronto en los ambientes del activismo gay y añadió exceso de equipaje a la imagen de por sí deplorable del régimen de Teherán en materia de derechos humanos. La verdad era distinta: los ahorcados fueron hallados culpables de violar a un niño de menos de 13. Nada puede quitarle atrocidad a la pena de muerte, pero el episodio ya no resultó precisamente un caso más de repugnante homofobia fundamentalista, como los muchos que ocurren en la vida real en la nación asiática. Pese a las aclaraciones, ILGA ha persistido en apoyar la primera versión.

El sitio World66 genera mapamundis a partir de listas de naciones. Me serví de ese instrumento para crear el mapa mundial de la homofobia que ilustra esta navegación, con base en el siguiente criterio: marcar los países cuyas leyes penalizan de alguna manera orientaciones distintas a la heterosexual, desde sanciones administrativas hasta castigos corporales y pena de muerte. No están señalados los tres países que, sin sancionar cualquier práctica homosexual, votaron contra la exclusión de la ILGA: Estados Unidos, Cuba y China.

Ya les contaré de la extraña reacción del sitio mundodejuguete.com a la navegación del pasado jueves. Por ahora, quiero consignar mi descubrimiento, bastante tardío, de un corto mexicano que no tiene madre: La novia de Marx, realizado en 2004 por Tamara de Anda, Itzel Pedrozo y Paulina Villavicencio (las Chiks):

Alejandro Mercado me reconvino por abusar de los paréntesis largos y enredados. Creo que, en efecto, en la columna antepasada (terapias on-line) exageré con ese vicio, y que se debió al intento, posiblemente desafortunado, de emular en el texto una asociación libre de ideas. Alex, gracias y tienes toda la razón. A propósito, la imprescindible Locombiana encontró algo más radical que las terapias on-line: terapias en software, y nos propone, además, dos reseñas sobre la película Soldado anónimo:

Gerardo María Aguilar Tagle invita a su blog y Abril Sylvana Pozos Espinoza pone sus artículos en el sitio de la Septién.

Sufridos connavegentes: no he podido responder emails en estas semanas y pido perdón por ello a quienes he agraviado con la falta de respuesta a sus mensajes. Van abrazos para Carlos Romero Almonacid, José Blanco Mejía, David Brooks, Francisco Arvizu Hugues, Andrés Sánchez-Juárez T., Bolívar Hernández, Argelia Guerrero, Antonio Medina, Ma. del Carmen Martínez Murillo, Laura Bolaños, Alejandro Herrera Ibáñez, Abel Briseño, Iván Farías, Enrique Téllez Pacheco y Rebeca González Anduiza. Ya mero les contesto.

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