Damas del tiempo II

marzo 27, 2006

“La bella ha llegado” quiere decir su nombre. Por ahora su busto habita en Berlín, entre el Altar de Pérgamo y la Puerta de Ishtar, en el Altes Museum. La representación de la Reina, realizada en yeso y piedra caliza, fue descubierta en 1912 en Tell-El-Amarna por el arqueólogo alemán Ludwig Borchardt. “Tenía una belleza de proporciones exactas y el científico no pudo más que enamorarse de ella; la falta del ojo izquierdo no le restaba hermosura, sino que aumentaba el halo de misterio que siempre la rodeó”, escribió Anxela Iglesias en La Razón. “El busto fue ‘exportado’ desde su país de origen con un convenio legal aceptado por ambas partes“, dijo Dietrich Wildung, director del museo alemán, quien acepta, sin embargo, que hacia 1939 hubo el proyecto de devolver la escultura a Egipto pero que Hitler se encargó de impedirlo. La verdad es que fue sacada del país cubierta de yeso para engañar a las autoridades egipcias y que, cuando la reclamaron, el Führer declaró que jamás la devolvería porque tenía inconfundibles rasgos arios.

nefertiti2

Escultura viva

En 2003 la arqueóloga inglesa Joan Fletcher causó revuelo cuando anunció que había descubierto, en una tumba del Valle de los Reyes, en Luxor, un cadáver que podía ser el de la Hermosa. Adujo que la momia tenía un cuello alargado, al igual que la Reina, así como dos perforaciones en el lóbulo de una oreja, y que presentaba el brazo derecho doblado hacia arriba y un cetro real entre los dedos. El asunto despertó el interés de la productora Atlantic Productions, la cual, en asociación con Discovery Channel, organizó una expedición a la tumba KV35 y se montó un show sobre las tres momias que yacen allí. El secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades (SCA, por sus siglas en inglés) de Egipto, Zahi Hawass, retiró a Fletcher su autorización para trabajar en el país árabe porque la especialista británica violó una prohibición legal -cuyo propósito es verificar la autenticidad de los hallazgos- de hacer público un descubrimiento sin permiso expreso de ese organismo.

En realidad, el cuerpo atribuido por Fletcher a Nefertiti fue descubierto en 1898 en la tumba KV35 por el francés Victor Loret y descrito en 1907 por Grafton Elliot Smith, quien informó que a la momia le faltaba el brazo derecho. Pero el arqueólogo halló cerca del cadáver un antebrazo, y como los otros dos cuerpos encontrados en la cámara mortuoria tenían los miembros completos, le pareció sensato adjudicárselo al que según Fletcher perteneció a Nefertiti. Zahi Hawass, por su parte, sostiene que el cuerpo no es el de la Hermosa, que murió pasados los 30 años, sino el de un muchacho de 16. Abeer Helmy El Adamy, curadora del Museo de El Cairo, asegura que la polémica entre Hawass y Fletcher “no es un problema personal”, pero sospecho que hay muchas pasiones de ese tipo metidas en el debate. Se me ocurren las siguientes hipótesis: a) Fletcher está en lo cierto; Hawass es un árabe macho y le molestó que el descubrimiento de una mujer (extranjera, para colmo) pusiera patas arriba la egiptología con un descubrimiento trascendente; b) Hawass tiene razón; Fletcher, cuyo físico no es muy agraciado, se sintió celosa de la belleza inmortal de la Reina y decidió socavarle su atractivo, identificándola para ello con un cadáver polvoriento y desfigurado; c) ambos aciertan: en realidad, Akhenatón tomó por esposa a un joven travesti que se hizo llamar Nefertiti. Si se les ocurre otra, no dejen de avisarme.

En lo que a mí respecta, el presunto hallazgo de la doctora Fletcher no cambia en nada mis sentimientos para con la Reina, quien no es un cuerpo muerto sino una escultura viva y quien, a la edad venerable de 3 mil 500 años, sigue siendo, con su cuello de cisne y sus labios carnosos, hermosa entre hermosas, serena y deslumbrante, cachonda desde el fondo de la muerte. Recordada seas, piel de los siglos, bella que llegas, dama del tiempo.

* * *

Una noche, en Palenque,
un grupo de arqueólogos empezó a jalar un hilo
de esa trama celeste que es el mundo maya.
En la urdimbre de los sueños,
mientras una extraña luz,
aún al alba, vigilaba,
la tapa del sarcófago se fue deslizando
hasta dejar ver el manto de cinabrio que cubría el esqueleto,
las piedras talladas,
las descomunales orejeras,
la diadema de jades en la frente devastada,
las conchas horadadas
sobre los ojos de una máscara
desvanecida por el tiempo
y la sangre coagulada del cinabrio.

¡Oh el cinabrio!
¡Salve tú, Reina!
¡Gran profanada!

reina_roja1
Misterio y cinabrio

Así registró Carlos Payán sus emociones ante el descubrimiento de la Reina Roja, del que fue testigo hace casi doce años -el 1 de junio se cumplen-, en el Templo XIII de Palenque. Fanny López Jiménez, quien por entonces era pasante de arqueóloga, y corresponsable del descubrimiento junto con Arnoldo Martínez Cruz, director del proyecto arqueológico de Palenque, escribió en su diario:
“Guardamos un minuto de silencio para pedir permiso, decirle a quien pudiera estar ahí que no estábamos profanando, que nuestro trabajo tenía un objetivo. Y empieza Marín Caballero a hacer el orificio. Arnoldo va por una lámpara y que me subo al bote donde él estaba parado, pero era tan oscuro que él no veía nada. Entonces Arnoldo alumbra con la lámpara y me grita: ‘¡Es una tumba, Fanny, es una tumba!’ Y yo: ‘No, Arnoldo, no es sólo una tumba, es un sarcófago.'” Adriana Malvido: “En medio del griterío Fanny tiene un golpe de intuición y dice en voz alta: ‘Es una mujer, es una mujer.'”

Eran días terribles. El alzamiento zapatista de enero del 94 estaba reciente, aunque menos que el asesinato de Colosio, perpetrado en la otra punta del país, y muy próximas las elecciones presidenciales. Pero cuando la luz rebotó sobre el rojo cinabrio que cubría a la antigua noble maya nadie tomó el suceso como un presagio sangriento. Por el contrario, la salida de la tumba de la Señora fue un remanso en el que el país se maravilló, se conmovió y se olvidó por unos momentos de la crisis finisexenal que estaba viviendo.

Los huesos cuentan que la mujer murió entre su quinta y su sexta décadas, que vivió bien alimentada y que padeció osteoporosis y sinusitis. Pero ni los restos óseos ni el decorado del sarcófago indican el nombre de esta noble maya, pese a que falleció y fue enterrada en una época (el periodo clásico tardío) en el que en Palenque florecía la escritura. Una de las primeras hipótesis fue que el esqueleto pertenecía a la soberana Yohl Ik Nal, pero el carbono 14 desechó la posibilidad. Luego se pensó en Sak k’uk, madre del Señor de Pakal, y en Kanal Ikal, su abuela. El año pasado la antropóloga Vera Tiesler concluyó, tras realizar exámenes de ADN, que “la Reina Roja no tiene parentesco directo con Pakal”.

Tras una década de análisis y estudios quedan dos identidades posibles. Hace poco Fanny López apuntó a Hun K’Anleum, esposa del gobernante derrocado Kan Xul (casi un siglo posterior a Pakal) y conocida como Señora Telaraña; Adriana Malvido, quien fue también testigo del resurgimiento de la Reina, piensa que Tza´ Bu Ahaw, esposa de Pakal, la “Señora de la Sucesión”, “podría, en poco tiempo, darle un nombre a la identidad verdadera de la Reina Roja.” Tengo entendido, por cierto, que el martes 28 se presentará el libro de Adriana “La Reina Roja. El secreto de los mayas de Palenque“. Estén pendientes.

Te liberaron de tu sarcófago de piedra y despejaron el manto de cinabrio que te cubría, Señora Roja, pero sigues protegida por el misterio. Vuelta a nacer, ahora cumplirás doce años de estar entre nosotros, y sigues sin decirnos tu nombre. Recordada seas, abuela soberana, remotísima, reina de la cuenta larga de los katunes, Dama del Tiempo.

Anuncios

Inyección sin dolor para Michael Morales

marzo 24, 2006
  • Migajas del festín de los caníbales

La semana pasada Michael Morales, de 46 años, se salvó de recibir en la vena braquial un combinado de tiopentotal sódico, bromuro de pancuronio y cloruro de potasio. La primera de esas sustancias provoca taquicardia, sudoración, lagrimeo e hipertensión arterial y hace perder el conocimiento; la segunda produce excitación repetitiva (saltos en la camilla) y relajación muscular que a su vez paraliza el diafragma e impide la respiración; la tercera causa un paro cardiaco. Por lo pronto en el organismo de Morales no han ocurrido esos procesos porque sus abogados impugnaron ante los tribunales la ejecución de su cliente con el argumento de que la inyección letal causa dolor.

El juez de distrito Jeremy Fogel determinó que la apelación planteaba “preguntas sustanciales” acerca de si la pena de muerte aplicada por ese método “conlleva un riesgo innecesario de que (Morales) sufra dolor excesivo cuando sea ejecutado”, y ordenó a las autoridades garantizar que el reo fuese adecuadamente anestesiado antes de recibir los venenos por vía intravenosa. Unos días más tarde el juzgador estableció que la sustancia que fuera a utilizarse para provocar la inconsciencia habría de ser administrada por un médico con licencia y no, como suele hacerse en estos casos, enviada de manera automática por una sonda controlada desde afuera de la cámara de ejecuciones. Además, un segundo anestesiólogo habría de estar en el sitio en calidad de suplente. Los dos profesionales inicialmente comisionados llegaron a la prisión de San Quintín sólo para negarse a tomar parte en el proceso. “Semejante intervención podría ser positiva (porque) nos permitiría verificar un protocolo humano de ejecución para el señor Morales, (pero) lo que se nos pide es éticamente inaceptable para nosotros”, dijeron los anestesistas en un documento entregado a los medios de comunicación, y procedieron a retirarse. Aunque en principio las autoridades carcelarias amagaron con recurrir a una sobredosis fatal de barbitúricos para despachar a Morales al otro mundo, el castigo ha sido pospuesto en forma indefinida. Fogel programó para el 2 de mayo una audiencia para analizar el caso y, de aquí a entonces, el torrente sanguíneo de Morales seguirá libre de venenos.

morales

Corría el año de 1981 y al joven Ricky Ortega se lo estaba llevando el carajo: su novio, bisexual, le había dado calabazas y había empezado a involucrarse afectivamente con Terri Winchell, una muchacha blanca de 17 años. Podrido por los celos, Ortega ideó la violación y el asesinato de la chica, actos que llevó a cabo con ayuda de su primo Michael Morales, un descendiente de hispanos, como su nombre lo indica, pero estadunidense de cuarta generación, de 21 años de edad, y quien por entonces andaba metido en las drogas; mejor dicho, las drogas andaban metidas en él. Tras el crimen, los jóvenes asesinos fueron rápidamente identificados y localizados por las autoridades. En el juicio correspondiente Ortega fue sentenciado a cadena perpetua inconmutable, en tanto que Morales fue condenado a muerte.

La diferencia en el destino de uno y de otro podría deberse, entre otras cosas, a que el delincuente principal gastó más de 80 mil dólares en su defensa, en tanto que su ayudante sólo tuvo 2 mil para los abogados. Otras causas posibles: en California, un latino que asesina a un blanco tiene 20 veces más posibilidades de ser castigado con la pena capital que si mata a otro latino; quienes son juzgados en distritos rurales predominantemente blancos, como es el caso de Ventura, donde se llevó a cabo el proceso de Morales, tienen el triple de posibilidades de ser condenados a muerte que quienes cometen delitos similares y son procesados en áreas urbanas y étnicamente diversas. Otra cosa que jugó en contra del sentenciado fue el testimonio de un informante clave, quien dijo a la policía que Morales le había confesado, en español, los planes para asesinar a la joven Terri. Las autoridades pasaron por alto la falsedad de ese dato, que habría resultado evidente si se hubieran tomado la molestia de averiguar que Michael, californiano de cuarta generación, no sabe expresarse más que en inglés.

Vueltas que da la vida: el ayatola Kenneth Starr, hostigador implacable de Bill Clinton en la investigación del escándalo Lewinsky, forma parte ahora del equipo de abogados que defiende a Morales.

Por lo pronto, la Asociación Médica de California está trabajando en un proyecto de ley que impida a sus integrantes participar en ejecuciones. “Eso es trabajo de verdugo, no de médico”, dijo Michael Sexton, presidente del organismo. La propuesta contiene un listado de formas de participación extraído de las directrices de la Asociación Médica Estadunidense, contraria a que los facultativos se involucren en estas labores. Entre ellas se incluye prescribir, administrar o supervisar el uso de cualquier medicamento durante una ejecución, verificar las señales vitales del reo o determinar el momento de su muerte. Lawrence Sullivan, director de la Sociedad Californiana de Anestesistas, dijo por su parte que “los médicos prestamos un juramento para preservar la vida siempre que sea posible, y sería una gran contradicción participar” en la aplicación de una pena de muerte.

lethal-injection-sanquentin2

Algunos se preguntan si el fallo del juez Jeremy Fogel no constituye una manera indirecta de detener las ejecuciones. Un chavo entrevistado por un semanario escolar californiano opinó que “el juez Fogel sabía perfectamente que ningún médico aplicaría la anestesia porque ello violaría el juramento hipocrático. El magistrado está tratando de acabar con la pena de muerte por la puerta de atrás”. Fogel tendría, de ser el caso, razones para actuar de esa manera, habida cuenta que, según una encuesta realizada este mes por el Field Institute, 63 por ciento de los californianos aprueba esta forma de castigo. El que resulta a mi juicio el dato más monstruoso es que, de acuerdo con un sondeo efectuado en 2001, muchos galenos estadunidenses estarían dispuestos a participar en una o varias de las fases de una ejecución.

Migajas del festín antropófago: Martín Triana, desde Ciudad Juárez, se pregunta si el caníbal Armin Meiwes escribirá, o no, un recetario de cocina. Gabriel Regino señala que “para el general de las personas, el tema de la antropofagia, más que morbo, puede generar repulsión, pero para quienes compartimos el interés y el estudio de la criminología, este tipo de informaciones resultan básicas y de apoyo para análisis de conductas sicopáticas”. Adolfo Lozano, desde Oklahoma City, confiesa que “no pude terminar de leer tu antropófago escrito”. Gracias por tu poema, Adolfo. Fredocifu, usuario de Prodigy, recuerda el caso de los sobrevivientes del avionazo de los Andes, quienes se vieron obligados a comer prójimo para sobrevivir. Andrés Dovale Borjas, desde Cuba, afirma que “el tema es en sí repugnante y no aporta nada útil al conocimiento y experiencia humanas, por lo que le sugiero no continúe con el mismo”. Disiento, pero ni modo: escribí que una sola objeción bastaría para interrumpir el banquete caníbal, y me atengo a lo escrito. Si alguien se quedó con hambre, puede acudir a uno de los siguientes restaurantes, o a todos ellos:

Todo sobre canibalismo
Hay varias maneras de comerse a una persona
Jeffrey Dahmer, el Canibal de Milwaukee
Andrei Chikatilo
El Sukiyaky de Sagawa
Albert Fish
Maniáticos: Canibales
Cannibalism

Gracias a Rogelio Jiménez-Pons por enviarme su Plan para la Reactivación Económica; me parece, Rogelio, que mejores destinatarios de ese documento serían quienes se disputan el voto ciudadano para la Presidencia de la República. Y gracias a Alejandrina Pliego, quien desde Italia propone que le echemos un ojo a Confesiones de un sicario de la economía, el más reciente best seller de John Perkins, “significativo, especialmente ahora”.

Abrazos también para Pablo Valladares González y para María Eugenia Gómez, y hasta el domingo.


El aliado de Bush

marzo 24, 2006
  • Saddam: tonto pero no tanto
  • De Bagdad a Barrientos

A tres años del comienzo de la guerra contra Irak es bueno recordar la red internacional de complicidades que la Casa Blanca tejió en forma apresurada para dar a su agresión bélica la apariencia de una acción concertada de la comunidad internacional. Se montó el Triángulo las Azores, con Tony Blair y José María Aznar, ya fallecido en términos políticos y alma en pena recurrente de las derechas mundiales; se coercionó a gobiernos de Europa oriental para que enviaran tropas, se recaudaron limosnas militares de Holanda, Australia y otras naciones, y se reclutó a algunos presidentitos de Asia, América Central y el Caribe, a fin de que mandaran al país árabe unos cuantos matones desempleados. Pero por norma general se omite en esos recuentos el nombre de uno de los aliados principales con los que contó George W. Bush para hacer la guerra contra Irak: Saddam Hussein al Tikriti. Es cierto que este último ha desempeñado un papel bastante aceptable en su actual condición y que en ella se ha comportado con decoro y dignidad frente a los ocupantes de su país y las marionetas encargadas de juzgarlo en un proceso ilegal de principio a fin. Pero eso no es excusa para perder de vista que Saddam no es un dirigente de la resistencia ni un artífice de la liberación iraquí, sino un tirano y un opresor que contribuyó enormemente a la destrucción de su país por las tropas extranjeras y que, en cambio, no ha colaborado en nada a la derrota que esas mismas tropas experimentan actualmente en la nación ocupada.

Un informe redactado por el mando de los invasores, del que da cuenta una nota de Michael R. Gordon publicada en The New York Times (NYT), narra la infinita estupidez empeñada por el derrocado gobernante en los preparativos para la defensa de Irak, en marzo de 2003: “A pesar de la desproporcionada derrota que sufrieron sus fuerzas en 1991, Hussein no veía a Estados Unidos como su principal adversario. Su mayor temor era un levantamiento chiíta, como el que sacudió a su gobierno tras la guerra de 1991. Su preocupación por las amenazas internas entorpeció sus esfuerzos por defenderse de un enemigo externo”. Algunos mandos militares propusieron al dictador “una estrategia de defensa de la patria basada en armar a las tribus locales; Hussein rechazó la recomendación: era demasiado arriesgado para un gobierno que vivía con el temor de un levantamiento popular”, se afirma en la versión de El País de la nota del NYT

puro

Poderoso

Pero, pensándolo bien, y a la luz de acontecimientos ulteriores, tal vez Saddam no haya sido tan tonto en su decisión de no facilitar armas y capacitación militar a potenciales insubordinados: hoy en día hay consternación en los mandos castrenses de Washington por el dato de que muchos efectivos iraquíes entrenados y armados por Estados Unidos acaban pasándose a las filas insurgentes.

Un punto dificilmente discutible de la memez sadámica es la ambigüedad deliberada con la que el entonces hombre fuerte de Bagdad se condujo en materia de armas de destrucción masiva. Según Gordon, ideó una estrategia de “disuasión basada en la duda”: al tiempo que barría todo residuo de los viejos programas de armas químicas y biológicas y permitía las inspecciones de sus arsenales por la ONU, jugaba a levantar sospechas sobre la sinceridad de sus intenciones y postergaba el momento de negar categórica e inequívocamente la posesión de tales armas. El especialista dice que Washington “interpretó los esfuerzos de Saddam por eliminar cualquier vestigio de los antiguos programas de armamento no convencional como un intento de ocultar sus arsenales”. Lo dudo. Bush y Blair, con sus formidables equipos de espionaje, sabían, más allá de toda duda, que las armas de destrucción masiva no existían, pero los dobles mensajes del gobernante iraquí les resultaron inapreciables para crear un clima de opinión favorable a la guerra.

saddam2

Desafiante

El actual procesado debería ser sometido a un juicio justo y legal -no como el que se desarrolla en la capital de Irak, remedo de justicia a cargo de títeres resentidos y apoyados en fusiles extranjeros- por actos derivados de su brutalidad represiva, su autoritarismo y su indolencia criminal. Si tal proceso pudiera tener lugar, habría que agregarle a Saddam un cargo gravísimo: el de haber traicionado a su patria en momentos críticos, cuando, en vez de ocuparse de fortalecer la unidad de los iraquíes, se empeñó en preservar sus instrumentos de opresión contra los chiítas.

Derrotado

La semana pasada recibí un mensaje de un preso muy diferente: Daniel García Rodríguez, recluido en el penal de Barrientos, estado de México, que me recrimina por no haberme ocupado, en mi “ofensivo” artículo del 7 de marzo (Carta a los guantánamos), de los “cientos, quizá miles de presos políticos, de inocentes pagando culpas extrañas, de incapacitados y sobre todo de alelados que tuvieron la mala suerte de ser pobres”. Reproduzco lo que me parece el fragmento medular de su misiva:

“También aquí, como en la cárcel del Imperio, nos privan de las certidumbres de culpabilidad o de inocencia, aun cuando no por la inexistencia de agraviados y sí por la invención de éstos. Nosotros podemos sostener convicciones y no pasa nada: igualmente, para su sorpresa, habemos presos aquí, porque hay voluntades que lo desean, porque así conviene a sus intereses. Finalmente, el motivo principal de mi asombro, es que por fin comprendo la razón de la indiferencia colectiva hacia la injusticia nacional; usted, hombre de conceptos y análisis certero, refiere la no existencia de normas, leyes y garantías, suponiendo que hay algún sitio donde existen. Perdone si le doy malas nuevas, pero la procuración de justicia en este país no existe; los secuestradores, sicarios, asaltantes y roba autos, están formados con policías en activo, con la protección de comandantes y de toda la estructura que todos pagamos con nuestros impuestos. Aquí en prisión nadie conoce a las grandes bandas o los que se supone ejecutan los actos delincuenciales. Aquí son los viciosos, los imbéciles, los siquiatrones o locos, uno que otro que se robó la tienda o al taxista de la colonia y muy excepcionalmente los que venden carrujos o grapas, burreros tal vez. Por supuesto acusados y atacados con todo el peso de la ley, con toda la gama de tecnicismos que ministerios públicos, secretarios y jueces coleccionan, así como la fuerza de policías judiciales y madrinas que junto con los medios de comunicación que gustan del desprestigio y del denuesto, apachurran con todo el peso del Estado a los más débiles. Circunstancias que nos harían muy felices si se tratara de los delincuentes de verdad, que por supuesto están en la calle. Por todo lo anterior, suplico me permita hacer de algunos compañeros de celda y mía la carta dirigida a los Guantánamos y me autorice a tomar sus buenos deseos para poder sobrevivir a la nada en la que nos hundieron los que usted llama necrófilos; descerebrados, pero éstos, mexicanos, y en nuestro caso, Arturo Montiel y Alfonso Navarrete.”

Nunca he escrito que las cárceles del país sean un homenaje a su reclusión está directamente relacionada con una imputación de complicidad en el homicidio de María de los Angeles Taméz Pérez, regidora de Atizapán de Zaragoza, perpetrado el 5 de septiembre de 2001. El acusado principal es el ex presidente municipal Juan Antonio Domínguez Zambrano, de extracción panista, de quien García Rodríguez era secretario particular. Pero aquí no hay jueces, sino lectores, y cada quien es libre de formar sus propias apreciaciones.

Bienvenida seas a este mundo, Nina Calderón; que tengas una vida suave y fresca como el agua en que naciste bajo la luna llena del 13 de marzo. Un abrazo, Raúl Enríquez Habib; ya emprenderemos nuevos viajes en busca de otras damas del tiempo. Gracias a José Luis Morales por su hermético “Bestiario” y a Felipe Ledesma, por tomar cartas en el asunto de la navegación perdida. El enigma está resuelto: sabrá Dios por qué razón, la columna “Extrapolaciones y burros” está en la edición del miércoles 2 de febrero de 2005. Gracias también a Luis Guillermo Cota Preciado por sus comentarios sobre el Echelon y por compartir con nosotros un link a The Memory Hole, sitio en el que puede hallarse, entre otras cosas, documentación inapreciable sobre el contexto previo a la invasión de Irak. Y una felicitación a Patricia Damiano por la buena idea de poner en línea el Discurso sobre la dignidad del hombre.


Por las aguas del Níger

marzo 20, 2006

  • Homenaje a Ali Farka Touré
  • Solomon Linda y Buena Vista Social Club, víctimas de la rapacidad

toure

Mali no tiene litorales. Para navegar por ese país del occidente de Africa hay que remontar las aguas del Níger río arriba desde Nigeria y transitar hacia el norte y el occidente, por Benín y Níger, para llegar a las llanuras de Bamako y Kulikoro y bajar al suroeste, más allá, a Guinea Conakry y a las fronteras de esta otra nación con Sierra Leona, que es donde nace esta corriente, la tercera más poderosa del continente negro, sólo superada por el Nilo y el Congo. Mucho antes de llegar a Bamako, capital de Malí, hemos pasado por la ciudad mítica de Tombuctú, localidad de los 333 santos, vedada a los infieles hasta 1928, puerta de entrada al Sahara fundada por los camelleros tuareg en los tiempos de la dinastía Mandinga, allá por el año de 1100. Y no lejos de Tombuctú, río arriba, se encuentra la localidad de Niafunké, cuna del músico. Hube de tener ese mapa en la cabeza para comprender por qué, hace unos quince años, en México, el saharaui Malainin se conmovió hasta el trance cuando escuchó las notas de Timbarma que salían del gaznate de oro de Ali Farka Touré, no recuerdo si en un casete o en un disco LP de 33 revoluciones. Entre los lugares de origen de ambos, Ali Farka y Malainin, hay un país entero de por medio -Mauritania-, pero toda la zona conforma una axila donde convergen el Africa árabe y el Africa negra, una una región hollada por influencias externas y sedimentaciones migratorias (por allí pasaron los antiguos cartagineses, los misioneros musulmanes y los ejércitos coloniales de Francia e Inglaterra) que incluye a Senegal con todo y su Casamance plagada de griots. Perdonen la exageración, pero quienes se hayan adentrado por la producción sonora del occidente africano podrán comprenderla: todos los ritmos del mundo tuvieron su cocción originaria en el caldero de esas tierras. Por eso uno descubre en las melodías de su gente ecos de la infancia propia, aunque sea jarocho, carioca o hasta noruego.

Rioniger

El Niger

Ali Farka Touré murió el martes pasado en Bamako y desde el miércoles el cementerio de Niafunké tiene una nueva tumba venerada. Ahora que ha vuelto a formar parte de los espíritus del Níger, no hay mucho que decir -además, el nudo en la garganta no lo permite- aparte de lo que se consignó en la nota de La Jornada, salvo, tal vez, agradecer la vida de ese músico fluvial y generoso y proponer referencias para un itinerario en torno a su obra.

Ali Farka siempre se preocupó por mejorar las condiciones casi siempre terribles en que viven sus compatriotas y por hacer menos áspera la confrontación entre los humanos y sus entornos naturales. Tal vez una manera de homenajear su memoria sea recordar la siempre frágil situación alimentaria del Sahel y el desastre ambiental que amenaza a la cuenca del Níger, cuyas aguas son imprescindibles para la subsistencia de Guinea Conakry, Malí, Benín, Níger y Nigeria, y hasta países por los que no transita, como Burkina Faso, cuyo territorio nororiental humedece a distancia. En su informe El agua: una responsabilidad compartida, que se conoció esta semana, la UNESCO dice que en Malí “el acceso a unos recursos hídricos, sin embargo abundantes, sigue siendo un problema que impide el desarrollo económico del país y perturba los medios de vida de sus habitantes. Las malas condiciones de las infraestructuras hidráulicas y de saneamiento, junto con la pobreza, hacen que un porcentaje significativo de la población sufra de malnutrición y padezca enfermedades transmitidas por el agua. La escasez de datos y las limitadas capacidades técnicas de las instituciones son algunas de las principales causas que impiden la planificación y el desarrollo de programas y estrategias dirigidas a una mejor utilización de los recursos hídricos y al control de unos niveles de contaminación que van en aumento”.

Alifarka

En julio del año antepasado, Navegaciones fue a Sudáfrica en busca de la raíz de El león duerme de noche, canción cuyos derechos se apropió a la mala la trasnacional Disney. La pieza fue compuesta por Solomon Linda (1909-1961), negro, africano y músico, igual que Ali Farka. Dije entonces: el blues, el soul y el jazz tienen raíces africanas, las músicas “tropicales” (cumbia, salsa, rumba, guaguancó, son, merengue) son africanas, el son jarocho y el candombe uruguayo, el samba brasileño, los ritmos negros de Perú, los cantos de Totó, la Momposina, la marimba chiapaneca, el reggae, el calypso y la especie humana, todo procede de ese continente mayoritariamente despedazado por la rapacidad occidental, las epidemias, las hambrunas, las guerras tribales, las dictaduras y la corrupción.

Ahora, otros músicos negros, pero no africanos sino cubanos, corren el riesgo de ver expropiada su música por una firma disquera gringa, Peer International Corporation, la cual pretende poseer, desde hace setenta años, los derechos de muchas de las canciones del disco Buena Vista Social Club; la Peer jura que representa a 14 compositores, todos ellos difuntos, y acusa al gobierno de Cuba de haberse apropiado, por medio de la Editora Musical de Cuba (EMC), de la propiedad intelectual correspondiente. La empresa isleña alega, por su parte, y con una buena dosis de sentido común, que los compositores originales nunca recibieron un centavo por esas canciones que han hecho bailar a varias generaciones.

Gracias a Sergio Téllez-Pon por informarnos de la muerte del poeta Jorge Eduardo Eielson (Lima, 1924), ocurrida esta semana en Milán. “Lo mejor que podemos hacer con él es leerlo“, dice Sergio, y lo secundo. Esta es la última estrofa del Parque para un hombre dormido (1944): “Amo así este cráneo en su ceniza, como al mundo / En cuyos fríos parques la eternidad es el mismo / Hombre de mármol que vela en una estatua / O que se tiende, oscuro y sin amor, sobre la yerba.”

Sylvia Angélica Villareal, desde Tuxtla Gutiérrez, sobre Armin Meiwes y canibalismo: “No justifico al sicópata éste, no simpatizo con él y mucho menos con el canibalismo… ¡guácatelas! Con tanta porquería que tragamos, la carne humana debe saber horrible, y más si lo que pensamos y nos metemos por cualquier sentido se nos impregna en la piel, en nuestras glándulas y vísceras (…) Lo que me da risa es que seguramente estos tipos ‘mochos’ y ‘persignados’ que se asustan, han de ser más morbosos que los que acusan, y de seguro vieron la trilogía de Hannibal Cannibal con muchísimo gusto… La verdad, acaba una simpatizando con el personaje de Anthony Hopkins; ¡es encantador ese Hannibal Lecter!” Finalmente, Sylvia Angélica prodiga a esta columna un elogio enorme e inmerecido: encuentra en ella, dice, “el lado cagado de la realidad”. Gracias y un abrazo, Sylvia. Ah, y concuerdo contigo: la alimentación contemporánea parece diseñada para volvernos cadáveres no biodegradables.


Gonzales contra Google

marzo 20, 2006
  • Echelon, Carnivore y otros dispositivos orwellianos
  • Ver pornografía o ser pornografía

El último lugar en el que querríamos ver a Bush, aparte de la Oficina Oval o un video porno, es el disco duro de la computadora en el que almacenamos la chamba, escondemos las fantasías, atesoramos proyectos a medias, amontonamos cosas inservibles pero muy bonitas, descubrimos amistades antiguas, guardamos fotos entrañables o recados pecaminosos. Pero Bush -digo, es un decir: su equipo de burócratas y de defensores de la tortura y el secuestro- quiere meterse ahí a como dé lugar, hurgar en las entrañas digitales de los ciudadanos electrónicos y en los monederos digitales de las organizaciones de caridad, en los servidores de las universidades paraguayas y en las memorias de los equipos portátiles asignados a los ejecutivos asiáticos. La Casa Blanca está segura de que en los entresijos de la red mundial encontrará una hebra que le permita jalar la barba completa de Bin Laden que a su vez, en la representación mental del texano, está entretejida con la del Profeta. El primer paso de este operativo se libra ahora en Estados Unidos entre Google, la empresa propietaria del más recurrido buscador de Internet, y el Departamento de Justicia de Washington, institución presidida por Albert Gonzales (sin acento y con ese: así quiso desfigurarse el apellido); siendo asesor legal de Bush (agosto de 2002), este señor asentó en un memorando que Estados Unidos y los acuerdos internacionales permitían la tortura, salvo en sus expresiones más severa, y calificó de “obsoletas” las cláusulas de la Convención de Ginebra que rigen el trato a prisioneros de guerra.

El responsable intelectual de Abu Ghraib, Guantánamo y las cárceles clandestinas que el gobierno gringo mantiene en diversos países del mundo quiere, en suma, derecho de pretexto de proteger a los menores de edad de la pornografía en línea en el marco de la En enero, el Departamento de Justicia pidió a Microsoft, Yahoo!, AOL y Google, muestras al azar de un millón de direcciones accesibles desde su buscador y otras de un millón de términos buscados durante una semana. Los tres primeros consorcios acataron de inmediato el pedido. El cuarto decidió resistirlo ante los tribunales.

El señor Gonzales

Con Google, el gobierno redujo su exigencia a 50 mil direcciones y a 5 mil términos de búsqueda, pero la empresa se rehúsa a entregarlas. Aunque por el momento la pandilla de Gonzales no reclama datos específicos sobre la actividad de los usuarios, pocos dudan que ese es, precisamente, el objetivo final de la demanda gubernamental. Si Gonzales realmente quisiera impedir a los niños que vean porno en Internet, no tendría más que apretar las tuercas a los sitios del ramo para que hicieran más estrictos sus accesos.

Nicole Wong, ejecutiva de Google, en una corte federal de California.

Foto: Declan McCullagh, CNET News

La empresa, por su parte, tiene tres razones de peso para negarse a proporcionar la información solicitada: su defensa de la privacidad de los clientes, pilar de su credibilidad y, por consiguiente, de su excepcional posición en el mercado de los buscadores; la posibilidad de que las muestras exigidas podrían poner al descubierto algunos secretos tecnológicos en los que se basa el motor de búsqueda de Google; en tercer lugar, los costos operativos de la generación de las muestras. Este último punto ha sido solventado por el juez que lleva el caso, James Ware, quien ordenó al Departamento de Estado que, en todo caso, aporte esos gastos.

La buena noticia es que, de acuerdo con el Ponemon Institute, de Michigan, la mayor parte de los internautas estadunidenses (56 por ciento) considera que Google no debe soltar información a la oficina de Gonzales.

Resulta extraña, en todo caso, la petición del Departamento de Justicia, habida cuenta que el gobierno de Washington dispone de cuando menos dos enormes sistemas para espiar -al menos en teoría- a todos los internautas del mundo: Echelon y Carnivore.

El primero es una red mundial de intercepción y escucha de señales de radio, satélite, teléfono, fax y correo electrónico, establecida conjuntamente por los servicios de espionaje de Estados Unidos, Gran Bretaña, Canadá, Australia y Nueva Zelanda. Aunque su operación es secreta, se calcula que puede interceptar 3 mil millones de comunicaciones diarias y, por el lado estadunidense, su operación corre a cargo de la National Security Agency (Agencia de Seguridad Nacional). Carnivore (o DCS1000, Digital Collection System) es un sistema implantado por la FBI que permite monitorear la actividad de cualquier computadora conectada a una red. Se supone que sus operadores se limitan a copiar los mensajes y las comunicaciones de aquellos sobre quienes se ha emitido una orden judicial de intercepción, pero los activistas y los organismos estadunidenses que defienden el derecho a la privacidad ponen en tela de juicio esta limitación.

Aparte de esos instrumentos, en enero de 2002 el gobierno de Bush estableció la Oficina de Conocimiento de la Información (Information Awareness Office, IAO) y el Programa de Conocimiento de Información sobre Terrorismo (Terrorism Information Awareness Program, TIA), con el propósito de “imaginar, desarrollar, aplicar, integrar y poner a prueba tecnologías de la información para contrarrestar retos asimétricos” y para “conseguir la conciencia total sobre la información”. Bush se gastó 200 millones de dólares de los contribuyentes en el intento de crear un expediente de todos y cada uno de los 300 millones de estadunidenses, pero la propuesta era tan descaradamente fascista y orwelliana que en septiembre de 2003 el Congreso eliminó los fondos de la IAO y prohibió su operación, aunque algunas actividades vinculadas al TIA han sido presupuestadas en años subsiguientes con partidas asignadas al Pentágono.

Los aparatos de inteligencia, seguridad y espionaje son como los icebergs: apenas se les ve la punta. Por eso supongo que Echelon, Carnivore, la IAO y el pleito de Gonzales contra Google, son sólo una pequeña parte de las actividades intrusivas del gobierno estadunidense en la privacidad de las personas, estadunidenses o no.

En materia de protección de la infancia, el conservadurismo La persecución de los cibercrímenes (…) es una de las mayores prioridades del Departamento de Justicia. Internet debe ser un lugar seguro para todos los estadunidenses”, dice el boletín oficial.

Finalmente, antes que le tuerzan la mano a Google y esa compañía me eche de cabeza con el Departamento de Justicia, me adelanto a incriminarme y a informar a las autoridades de Washington que correspondan que no produzco ni consumo pornografía infantil, pero que en varias oportunidades he documentado esta columna con exitosas búsquedas en la red de recetas para fabricar explosivos (peróxido de acetona, fulminato de mercurio, granadas de mano, torpedos de flúor, bombas dirigidas) amablemente puestas en línea por la Audiencia Nacional de España, el gobierno de Gran Bretaña, prestigiosos diarios como el madrileño El Mundo y otras fuentes intachables.

Por un error de una agencia de viajes no pude asistir el domingo pasado a la Universidad Autónoma de Baja California en Mexicali. Ofrezco disculpas a la gente de allá y les mando abrazos y agradecimientos por la invitación a Rosa María Espinoza y a Tomás di Bella.


Damas del tiempo

marzo 20, 2006
  • Hiparquia y la “Reina Mora”

Enésimo homenaje de Navegaciones a François de Montcorbier:

Díganme, ¿dónde, en qué país
está Flora, la bella romana,
Hiparquia, o bien Thaís,
que fue su prima hermana,
Eco, que habla cuando se hace ruido
sobre el ríos y el estanque
y que belleza tuvo más que humana?
¿Dónde están las nieves de antaño?

¿Dónde está la sabia Eloísa
por quien fue castrado y después monje
Pedro Abelardo en Saint Denis
y que por su amor sufrió escarnio?
Asimismo, ¿dónde está la reina
que ordenó que Buridan
fuese echado en un saco al Sena?
¿Dónde están
las nieves de antaño?

Filósofa pionera

Doy por buena la interpretación de Dante Gabriel Rossetti, quien cuatro siglos después de escrita la Balada de las Damas de Antaño, identificó a la “Archipiades” mencionada por el autor como Hiparquia, contemporánea y “prima hermana”, en sentido figurado, de Thaís, cortesana ateniense que fue amante de Alejandro Magno. Hiparquia de Maronea (circa 300 a.C.), mujer bella entre las bellas, aguda como una navaja y pareja amantísima del cínico Crates. Procedente de una familia adinerada, esta joven se enamoró del filósofo hediondo y teporocho (“tipo harapiento de los barrios bajos de la ciudad de México”, dice el piadoso Gómez de Silva, dejando de lado las aficiones etílicas terminales que evoca este adjetivo) y amenazó a sus padres con suicidarse si no la entregaban a él. El propio Crates trató de evitar el desatino de su admiradora: “le advirtió que vivía como los perros, por las calles, y que buscaba huesos en los montones de basura; que nada de su vida en común sería ocultado y que la poseería públicamente cuando tuviera ganas, como lo hacen los perros con las perras”, escribió Vidas imaginarias. Pero la chava no desistía, así que Crates, quien “se había acostumbrado a las llagas y lo único que lamentaba era no tener un cuerpo lo suficientemente flexible como para podérselas lamer”, apeló a un recurso extremo: se plantó frente a ella, se despojó de sus harapos, le mostró su humanidad macilenta y le dijo: “Éste es el novio, ésta es su hacienda, delibera ante ésta situación; porque no serás mi compañera si no te haces con los mismo hábitos”. Pero Hiparquia porfió en su pasión, se consiguió unos trapos igual de sucios que los que el filósofo acababa de dejar en el suelo y, en lo sucesivo, ya no se despegó de Crates.

Iban juntos a los reventones de los pensadores, hacían el amor en público y entablaban feroces discusiones con otros filósofos. A uno de ellos, llamado Teodoro el Ateo, que la molestaba con observaciones misóginas, Hiparquia le asestó un sofisma sangriento: lo que no sería considerado un delito si lo hiciera Teodoro, tampoco será considerado delito si lo hace Hiparquia; Teodoro no comete delito si se golpea a sí mismo, luego tampoco lo comete Hiparquia si golpea a Teodoro. “Parece que esta Hiparquia –prosigue Schwob— fue buena y compasiva con los pobres. Acariciaba a los enfermos; lamía sin la menor repugnancia las heridas sangrantes de los que sufrían, convencida de que eran para ella lo que las ovejas son para las ovejas. Si hacía frío, Crates e Hiparquia se acurrucaban con los pobres y trataban de trasmitirles el calor de sus cuerpos. No sentían ninguna preferencia por los que se acercaban a ellos. Les bastaba con que fueran hombres.”

“Tanta fue la devoción y el entusiasmo con el que se entregó a la filosofía, que los cínicos, cuando murió, instituyeron en su recuerdo una fiesta que se celebraba anualmente en Atenas, en la Stoa Poikíle (el Pórtico Decorado), con el nombre de Kynogámia o día de la incorporación de la mujer al mundo de la filosofía cínica”, cuenta, por su parte, el ensayista argentino Arturo Andrés Roig. Recordada seas, filósofa pionera, bella de antaño, Dama del Tiempo.

Tuve la idea de dedicar una o dos columnas a algunas mujeres de antaño (reales o míticas) por la súbita presencia, en el panorama noticioso de hace unos días, de la enigmática Dama de Elche, de la terrible Sekhmet y de Nefertiti, la del cuello de gacela. Las estrofas de Villon citadas al principio aportan además los nombres de Eco, Eloísa (en orden alfabético, no sean celosas) y la alusión (la reina que ordenó echar a Buridan al Sena) a Margarita de Borgoña, esposa de Luis X, y de la cual ya me había ocupado, creo, en febrero del año pasado. Pequeño misterio: la columna correspondiente (“Extrapolaciones y burros”), que según mis registros tendría que estar en el ejemplar de La Jornada del 3 de febrero de 2005, desapareció de Internet y no he logrado dar con ella. Sé que no la soñé, porque tengo completo el archivo en Word, además de las ilustraciones correspondientes; tal vez la escribí y no la mandé nunca. Si alguien recuerda haberla leído, le agradecería enormemente que me sacara de la duda. Pero sigamos con otra de las hermosas.

“Los labios conservan también restos de su color rojo. Está hecha de caliza fina, amarillenta y la cara tiene el color natural de esta piedra, probable color natural de su tez”. Dos mil quinientos años después de haber recibido su maquillaje original, la Dama, descubierta en 1897 en el lugar que los árabes llamaban Alcudia y los romanos Illici Augusta Colonia Julia, todavía ostenta la marca del lápiz labial, y se apresta a volver a su terruño después de haber vivido en París (Museo del Louvre) y Madrid (museos del Prado y Arqueológico). En 1941, en vísperas de la invasión alemana a Francia, los regímenes de Pétain y de Franco negociaron la vuelta de la Dama a tierras españolas; a cambio, el Criminalísimo dio al traidor francés un cuadro de Velázquez y otro de Murillo. El pasado 19 de enero la ministra española de Cultura, Carmen Calvo, anunció que la Dama iría de visita a Elche, ciudad alicantina (Valencia) de tres nombres (Illici en latín, Elche en árabe, Elx en valenciano), en donde será exhibida a partir del 18 de mayo en el Castillo de Altamira, sede del Museo Arqueológico y de Historia


De vuelta a casa

“La Reina Mora”, la llamaron sus descubridores accidentales a fines del siglo antepasado, ignorando su origen ibérico. Este queda claro si se observa a la señora a la luz de lo escrito por Artemidoro de Éfeso, quien hacia el año 100 a.C. viajó por las costas de la actual España y contó que “algunas mujeres ibéricas llevaban collares de hierro y grandes armazones en la cabeza, sobre la que se ponían el velo a manera de sombrilla, que les cubría el semblante. Pero otras mujeres se colocaban un pequeño tympanon alrededor del cuello que cerraban fuertemente en la nuca y la cabeza hasta las orejas y se doblaba hacia arriba, al lado y detrás”.

En tiempos modernos la Señora ha estado en el centro de la polémica. En 1995 el insensible John F. Moffitt escribió todo un libro para demostrar que la escultura era una falsificación (Art Forgery: The Case of the Lady of Elche, University of Florida Press). Posteriormente, un equipo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de España puso de manifiesto que las sospechas de Moffitt eran infundadas y que la Dama no recurría a la práctica (improbable, por lo demás, en tratándose de toda una señora) de aumentarse la edad: el análisis de policromía y de la estructura de las capas de imprimación y pigmentación indicaron que la escultura es muy antigua. Dos años más tarde, en el centenario de su descubrimiento, los pobladores de Elche pidieron a Madrid que les cediera temporalmente la escultura, pero el gobierno de José María Aznar (quien gobernó siempre con la cabeza llena de centralismos franquistas) se negó, aduciendo que el traslado podría afectar a la pieza. Recientemente Ricardo Olmos, investigador del CSIC, determinó que la Dama de Elche “tiene una salud de roble” y que no existe ningún impedimento para que viaje. Recordada seas, misterio de los tiempos, hermosura de la carne humana contagiada a la piedra, inmortalidad de la piedra concedida a la carne, Dama del Tiempo.


Costa de antropófagos

marzo 5, 2006
  • Buena noticia para Armin
  • La civilización ante los sucesos de Roteburgo

cannibal_victim

De izquierda a derecha: el plato fuerte y el comensal

Últimamente Armin Meiwes ha pasado por una mala racha, pero esta semana recibió una noticia buena: un tribunal de Francfort prohibió el estreno en Alemania de la cinta Butterfly (Mariposa), por considerar que viola los derechos de Armin, un técnico informático de 44 años que en 2001 se comió, acompañándolos con vino chileno, unos 20 kilos del cuerpo del infortunado Bernd Jürgen Brandes. El juez concluyó que los derechos del célebre antropófago deben prevalecer sobre la libertad de expresión. “Aunque su acción sin precedentes haya generado una gran atención mediática, eso no justifica que se le convierta en tema de una película de terror”, dijo el magistrado.

Desde enero se desarrolla un nuevo juicio contra Meiwes, previamente condenado a ocho años y medio de prisión, porque se consideró que tal sentencia era demasiado leve para un caso tan escalofriante. Sin embargo, a la fiscalía no le será fácil incrementar los años de jaula para el llamado “caníbal de Roteburgo”: hay testamento y constancia en video de que la víctima estuvo de acuerdo en ser asesinada, lo que dejaría el crimen en algo apenas mayor que una eutanasia; “homicidio por deseo”, se llama en las leyes alemanas, y se castiga con penas de siete años o menos; además, el acusado carece de antecedentes penales y no está, a decir de los especialistas siquiátricos, propiamente loco, por lo que no podría guardársele durante muchos años en algún sitio para sicóticos de alto riesgo; luego, en Alemania el canibalismo no es delito. En todo caso Meiwes podría ser hallado culpable de matar para satisfacer sus apetitos sexuales y de “perturbar el descanso de los muertos”, declarado culpable de asesinato y condenado a cadena perpetua, lo que equivaldría, en la práctica, a 15 años de prisión.

El productor de Butterfly, Marco Weber, argumentó que su trabajo no estaba “basado” sino “inspirado” en el caso Meiwes-Bernd, pero la única diferencia entre una cosa y otra es que en la cinta se cambió los nombres reales de los protagonistas. Hace un par de años, el cineasta Rosa von Praunheim, mucho más talentoso e interesante que Weber, anunció su propósito de filmar una película sobre el episodio, pero hasta donde sé no concretó el proyecto.

Recordemos la historia: en diciembre de 2002 la policía alemana recibió una llamada de un joven internauta que se alarmó al descubrir en un portal de anuncios una solicitud de “hombres jóvenes y robustos, de entre 18 y 30 años, para ser devorados”. El solicitante resultó ser un ex militar y técnico informático que vivía solo en una casona de 47 habitaciones construida en el siglo XVIII en la localidad de Roteburgo del Fulda. Tras obtener una orden de cateo, los agentes hallaron en el refrigerador de la vivienda cuatro bolsas de plástico que contenían restos humanos; en el jardín descubrieron un cráneo y varios huesos enterrados; encontraron, además, 16 computadoras personales, 221 discos duros y 307 cintas de video cuyo contenido se relacionaba, de una u otra manera, con actos de canibalismo. Meiwes se entregó y contó su historia. Esto es lo que dijo.

Si interés en el canibalismo surgió cuando tenía entre ocho y 12 años. Por esa época vivía con su madre, se sentía abandonado y le obsesionaba la carencia de un hermano menor, “alguien que fuera parte de mí”. Empezó a fantasear con almorzarse a sus compañeros de colegio; se excitaba con la idea de descuartizar un cuerpo humano y se aficionó a ver películas de zombis y de masacres. Su madre lo dejó solo en este mundo en el verano de 1999. Un año después puso un primer anuncio en Internet. Recibió 430 respuestas iniciales, y cuando precisó, a vuelta de correo, la verdadera dimensión de su deseo, ya sólo cinco le contestaron. Tres de ellos querían únicamente participar en un juego de rol. Otro quería ser decapitado, pero a Meiwes le pareció demasiado gordo y antipático. El quinto desistió después de que el autor del aviso le advirtió que, si visitaba su casa, “sería la primera y la última vez”.

Otros datos indican que Meiwes logró contactar en Internet a unas 280 personas para platicar de canibalismo, que unas 200 se ofrecieron voluntarias para el banquete, 30 se mostraron dispuestas a matar a otros, y entre 10 y 15 pidieron observar una cena de prójimo. “Hay cientos, miles” de personas que quieren satisfacer el deseo de comer carne humana o de ser comidos, dijo Meiwes en sus declaraciones a la policía. Cierto o no, a fin de cuentas, en la lista de candidatos quedó únicamente el nombre de Bernd Jürgen Brandes, un ingeniero berlinés que no tenía ni 18 ni 30, sino 43, y quien, de acuerdo con testimonios de sus conocidos, preparó meticulosamente su viaje de Berlín a Roteburgo (compró un boleto sin regreso), dejó sus cosas en orden -testamento y exculpación incluidos- y se dirigió al encuentro con su verdugo.

El sacrificio tuvo lugar el 10 de marzo de 2001, y una cámara de video grabó lo ocurrido en la buhardilla de la casona de Meiwes. Ambos hombres fumaron y charlaron, luego Brandes tomó 20 pastillas de somnífero, se bebió dos frascos de jarabe y media botella de aguardiente, y le pidió a su anfitrión que le cortara el pene y lo friera en una sartén. Cumplidas estas peticiones, los dos individuos trataron de comerse el glande, pero éste quedó demasiado correoso y lo pusieron a hervir. Como Brandes tenía en mente morirse, ni a él ni a Meiwes se les pasó por la cabeza detener la hemorragia producida por la amputación. Unas diez horas más tarde, el emasculado se desmayó por la pérdida de sangre. Entonces el caníbal lo degolló y lo descuartizó con cuchillos de cocina. “El momento de la muerte fue terrible”, rememoró el asesino meses después. “Durante el acto sentí odio, rabia y felicidad a la vez. Toda mi vida había deseado eso”. Y matizó: “Consideré la muerte como socorro, como ayuda al suicidio”. El homicida enterró en su jardín la cabeza y el esqueleto, y congeló unos 30 kilos de carne. En las semanas siguientes se comió las dos terceras partes de esa cantidad: “Recordaba [a Brandes] en cada pedazo de carne que me comía. Era como comulgar”.

El siquiatra argentino Hugo R. Marietan especula que Meiwes es sicópata y no sicótico: “Actuó con plena conciencia y a sabiendas (…) Comprendía lo que hacía y dirigió lúcidamente sus acciones destinadas a un fin premeditado (…) Y tomó prevenciones para el caso de que algo saliera mal: realizó un video, hizo dejar constancia de la voluntad del ingeniero para este hecho, publicó su aviso en Internet con la suficiente claridad como para que no haya dudas de sus intenciones. En ningún momento se mencionan alteraciones sensoperceptivas, ni ideas delirantes de influencia, mandato o misión (…) Luego del hecho no se atormentó con la culpa (autocastigo muy propio del neurótico); al contrario, disfrutó de ingerir la carne frisada, a la que preparó en distintas variantes de comida y acompañó con un buen vino. Al ingerirla lo hacía con tal bienestar que lo asemejaba a una comunión (cuando se “come” simbólicamente la carne de Jesús, y se bebe el vino, que simboliza su sangre); lo incorporaba a su cuerpo, y recordaba a Brandes con cierta afectividad”.

“Si hubiese ido hace un par de años al sicólogo, no hubiera llegado a tanto”, dijo por su parte el asesino a los investigadores.

Tal vez la película de Weber se estrene en breve fuera de Alemania, y acaso Rosa von Praunheim no haya renunciado a la idea de hacer la suya. Pero aunque Meiwes se quede fuera de la pantalla grande, va camino a ser un icono de la cultura. La banda posroquera Rammstein lanzó una canción llamada Mein Teil -lo que puede traducirse indistintamente como “mi parte” o “mi falo”-, basada en los sucesos de Roteburgo. Algunas fuentes internéticas especulan que de los tribunales alemanes habrían podido salir copias clandestinas de las cintas grabadas por Meiwes y que éstas podrían alcanzar precios de entre 50 mil y 60 mil euros en el mercado clandestino de cine snuff. “Los adictos a ese género esperan que el vídeo del caníbal termine en Internet“, dice un texto sin firma en El Rincón del Vago.

Encuentro que, de una manera oscura y espantosa, la historia del caníbal y su víctima ha cimbrado algunos cimientos de la civilización moderna: la noción misma de delito, los límites de la soberanía individual sobre el cuerpo y el destino propios, el principio del sacrificio cristiano, la validez, en circunstancias extremas, de los “actos realizados entre adultos con consentimiento”, la identificación automática de tu asesino como tu enemigo, la preservación casi refleja de la genitalia propia y, desde luego, la idea de que es malo comerse a un semejante.

Si alguien -salvo antropófagos asumidos- considera que le he echado a perder el desayuno dominical con estas líneas, ruego que así lo comunique al buzón de Navegaciones. De otro modo, proseguiré, durante unas jornadas más, la exploración de las costas de los caníbales.