De la tortura en la España contemporánea

  • Amnistía y Human Rights Watch, ¿fachadas de ETA?
  • Sostiene Plaqueta: qué negociazo, el de la charlatanería

La visión imperante sobre la transición de España del franquismo a la democracia tiene una marcada influencia estilística de la revista Hola: casi todo en ese proceso es felicidad, las buenas maneras son parte de las leyes naturales que rigen el cosmos y después de los Pactos de la Moncloa los españoles vivieron felices para siempre. En 1977 el Partido Comunista Español y el Partido Popular decidieron que era de mal gusto hablar de las cosas horribles sucedidas en el pasado entonces reciente y casi todo mundo acató el designio. Nunca se investigaron, en consecuencia, los crímenes de lesa humanidad cometidos por el franquismo desde 1936 hasta el último cuarto del siglo pasado. Sigue vivo y morirá impune Manuel Fraga Iribarne, mentor de José María Aznar y cómplice en los atroces asesinatos de Estado de Julián Grimau, Francisco Granados Data, Joaquín Delgado Martínez (1963), Puig Antich (1974) y en otros casos de terrorismo gubernamental. Siguen vivos, y morirán impunes, varios de los responsables de los homicidios de Juan Paredes Manot, Txiqui, José Luis Sánchez Bravo, José Baena Alonso, Ramón García Sanz y Angel Otaegui Echeverría, fusilados el 27 de septiembre de 1975, de Javier Fernández Quesada, estudiante canario muerto a tiros por la Guardia Civil en 1977 y de muchos otros. Y en plena democracia, los hijos y los nietos políticos del Criminalísimo preservan cuidadosamente la impunidad: en septiembre del año pasado el PP impidió que se leyera en el Congreso una declaración institucional contra los fusilamientos de septiembre de 75 en la que se asentaba que tales crímenes no debieron ocurrir y que condenaba “a todos aquellos regímenes en los que todavía perdura la pena de muerte”.

Tengo para mi que la impunidad pactada para los crímenes del franquismo tuvo y sigue teniendo consecuencias graves; una de ellas es la persistencia, en el Estado español actual, de prácticas violatorias a los derechos humanos, como la tortura. Este tema, sin embargo, goza de invisibilidad: nadie sabe nada de eso; se tratará, a lo sumo, de uno que otro caso aislado, o bien la imputación es producto de una conspiración de los etarras, sus simpatizantes y el entorno independentista vasco en general.

Pero hace 20 años las izquierdas documentaban la barbarie de Estado en Chile, Argentina o Sudáfrica con informes de Amnistía Internacional. Si uno les sacaba un texto de esa organización en el que se hablara de violaciones a los derechos humanos en China o en Cuba, los labios del interlocutor revolucionario disparaban una respuesta automática como un fusil cargado de futuro: “Ah, no, es que esos trabajan para la CIA…” O peor: “Bueno, pero los cubanos tienen servicios de salud y de educación que ya quisieran los hondureños”.

No puedo evitar el recuerdo de esas actitudes cuando constato las actuales resistencias a reconocer el problema de la tortura en España. En junio de 2004, es decir, cuando ya habían pasado algunos días desde que el Caudillo estiró la pata, Irene Kahn, presidenta del referido organismo humanitario, lo sintetizaba así: “Amnistía Internacional, Naciones Unidas y el Comité Europeo para la Prevención de la Tortura han documentado graves casos de torturas y malos tratos en España, incluyendo casos con alto componente racista. En el pasado, la negación ha fomentado el ciclo de tortura y malos tratos. El gobierno debe hacer frente a sus obligaciones, investigar plenamente dichas acusaciones y dejar claro que habrá cero tolerancia para la tortura”.

Un documento de la benemérita institución que preside Kahn señala: “A finales de mayo de 2003, en respuesta a una pregunta parlamentaria, el gobierno español indicó que ningún organismo internacional había condenado a España por un caso de tortura o malos tratos. Sin embargo, organismos internacionales, como el Comité de Naciones Unidas contra la Tortura, el Comité Europeo contra la Tortura, el Comité Europeo contra el Racismo y la Intolerancia (ECRI), el Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial de Naciones Unidas o el Comité de los Derechos del Niño han expresado su preocupación por el aumento de casos de tortura y malos tratos en España durante los últimos años”.

Todo esto viene a cuento porque la semana pasada me invitó Fausto Zapata a su programa Diálogos políticos, que se transmite en Televisión Educativa, acerca del reciente aniversario de la República Española, los exiliados y la transición del franquismo a la democracia. En el debate participaron personas de mucha mayor relevancia que este escribidor; el programa ya pasó al aire y no voy a reseñarlo. Sólo diré que me impresionó la dificultad que encuentran mentes honestas, abiertas y lúcidas para admitir la existencia de un problema como éste, que ha sido documentado -botón de muestra- por Amnistía y Human Rights Watch. ¿O será que esos organismos son fachadas de ETA?

Sostiene Plaqueta (Tamara de Anda, autora de lo que sigue) que la charlatanería es un negociazo:

La semana pasada relaté un episodio que ejemplificaba cómo los médicos pueden ser los entes menos confiables del universo. Ir a consulta es como una ruleta rusa, donde te puede tocar un completo taquero (con todo respeto a los que sí se dedican al negocio de la comida), un saxofonista frustrado mamá-Susanita que soñaba con tener hijo doctor, o un Palinuro despistado.

Pero quizá lo peor sea toparse con alguno que le haga a la medicina alternativa chafa. Hay doctores que tras la respetable bata blanca ocultan… ¡reiki!, ¡refuá esh!, ¡cromoterapia! O ya de plano ni bata se ponen para anunciarse descaradamente como semichamanes, y ahí todo mundo va a ver qué onda. Hasta este periódico ha sacado notas sobre el poder de los chacras y las flores de Bach (tras cuya lectura casi muero atragantada con el cereal de mi desayuno jornaloso). Está bien que la medicina alopática (o sea, la “normal”) tiene sus límites, que hay mil cosas con las que no ha podido… ¿pero y qué con las que sí? ¿No son suficientes para confiar más en eso llamado ciencia que en unos güeyes oportunistas colgados del negocio contracultural?

En Rebelarse vende (librazazo, duele hasta el alma leerlo, pero derrumba las incongruencias chairas más comunes), Andrew Potter y Joseph Heath señalan una espantosa ironía: muchos evaden la medicina convencional-occidental porque no les da confianza nada producido por algún maléfico laboratorio trasnacional, tipo Pfizer, Bayer o Roche. Y sí, totalmente de acuerdo con que son unos cerdos con eso de las patentes y el chiquiteo de hallazgos por puro interés mercantil. Sin embargo, al mismo tiempo, la medicina alternativa crece bestialmente, y los gringos gastan en ella millones de dólares (30 mil mdd en 1997; ahora han de ser más). En México quién sabe cómo andemos de cifras, pero desde el aromaterapeuta de la esquina hasta los estafadores de Genomma Lab, hay un montón que aprovechan la tendencia alternativosa pa’ forrarse de billete.

Luego está la homeopatía, que en México hasta reconocimiento oficial y carrera en el IPN tiene (en la que por fortuna también les enseñan medicina estándar). Con este tema todo se pone polémico y cada quien habla según le fue en la feria, pero los estudios serios más bien apuntan a que las mejoras ocurren por un efecto placebo, muy positivo contra el dolor, la depresión y la ansiedad… lástima que la gama de padecimientos posibles sea ligeramente mayor que eso. Yo dudaría de un método inventado hace 200 años y que desde entonces no ha variado mucho, basado en atacar el mal con el mismo mal que lo produce, nomás que diluido. O sea que para la obesidad nos comemos unos chochos de tacos de carnitas y ya, infalible.

Otra cosa planteada en el mismo libro de acá arriba: si la medicina alternativa realmente funcionara, ¿no se hubieran encargado ya esas mismas empresotas globales de apropiarse de ella y empezar a hacer varo desenfrenadamente? Y como dice Phil Plait, astrónomo divulgador (autor de la página banastronomy.com): “No fue alguien que practicara la homeopatía quien encontrara la cura de la viruela o la poliomielitis. Los científicos lo hicieron, científicos médicos”.

Pues sí, yo me quedo con ellos.

Negocios de la contracultura.

5 respuestas a De la tortura en la España contemporánea

  1. alonso ruvalcaba dice:

    lo lamento: llego tarde y, además, quiero comentar algo del post anterior!

    —–

    el brindis del bohemio es una curiosidad encantadora; utilísimo para todo tipo de ocasión [no sólo pal requiescat del año, tampoco sólo pal día de la jefa], y de una simpatía entrañable. qué tal estos versos:

    Brindo porque mis versos cual saetas
    lleguen hasta las grietas
    formadas de metal y de granito,
    del corazón de la mujer ingrata
    que a desdenes me mata…
    ¡pero que tiene un cuerpo muy bonito!

    ¡felicísimos! y, claro, los del brindis del buenazo de arturo son una joya.

    —-

    en fin, nomás para confesarme adicto a la poesía, incluso a la medianía del romanticismo mexicano y hasta la del “postromanticismo” [como el brindis], que puede ser bien sabroso…

    ¿será que me los recitaba mi mamá?

    —-

    saludos | alonso

  2. Pedro Miguel dice:

    Tienes razón plena, y bienvenido. Mi observación no era propiamente contra el poema de Aguirre y Fierro (disfrutable, sí, en varios sentidos), sino contra sus efectos secundarios cuando recítase en 10 de mayo por un Edipo en la Jardín Balbuena, o así. En lo personal no tengo empacho en confesar mi deleite con cosas que en la segunda mitad del siglo pasado parecían más aborrecibles incluso que el “Brindis”, como “Mis flores negras” del inefable Julio Flórez.

    Un abrazo, Alonso.

  3. El Serch dice:

    Esa cara del Che ya la tengo hasta en la sopa!!!

    Y el 10 de mayo… Creo que México es el único país del mundo que tiene un monumento a la madre: qué cursilería.

    Buena cosa tu blog.

    Saludos.

  4. Dr F. dice:

    “… pero los estudios serios más bien apuntan a que las mejoras ocurren por un efecto placebo, muy positivo contra el dolor, la depresión y la ansiedad…”
    con respecto a tu articulo de la homeopatia, soy medico alópata, y para tu informacion la homeopatia reconoce que para lo unico que no tiene remedio es para el dolor. Gracias. Bye

  5. Pedro Miguel dice:

    Serch: yo también, y gracias.

    Dr F.: entonces no sirve ni para eso.

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