Asuntos murales

  • Murallas defensivas y murallas opresivas
  • Turno de los lectores
  • Sostiene Plaqueta: JjjJjJjjjóvenes a las urnas

Esta navegación será breve porque hace siglos que no cedo el espacio a los mensajes de los lectores y porque Tamara practica, a mis costillas, una discreta pero persistente expansión territorial que tarde o temprano me obligará a erigir una línea divisoria fortificada, eterna e inamovible, a la altura del carácter número 6 mil de esta columna, y entonces sí, cada quien en su pedazo de charco para navegar: será una línea defensiva a semejanza de la Muralla China y de la Línea Maginot, algo muy diferente a las infamias divisorias opresivas, como el Muro de Berlín, la alambrada que sembró el régimen turco para partir en dos a Chipre, los paredones impuestos por Marruecos en el Sáhara Occidental para impedir que los habitantes de ese territorio hagan lo que quieran con y en su propio país, la canallada que construye Israel para robarse tierras palestinas y enjaular y humillar a la población árabe de Cisjordania, Jerusalén y Gaza, o la triple pared que los senadores estadunidenses proyectan en un buen tramo de la frontera con México. Ahí les encargo.

La sandez y la inhumanidad de los legisladores gringos han puesto en la boca de todos el verso archiconocido que se reitera en el poema Mending wall: “good fences make good neighbors”, “buenas paredes hacen buenos vecinos”. El autor, Robert Frost, aunque nació en San Francisco y vivió en California los primeros 11 años de su vida, es considerado un hombre de Nueva Inglaterra (Nueva Hampshire y Massachusetts, de donde eran sus abuelos) y uno de los pilares de la poesía estadunidense del siglo pasado. Fue granjero, profesor de enseñanza media, conferencista y hasta delegado de Washington en misiones oficiales. Cuando uno mira a la especie humana sufrir derrotas como esa que se llama John Bolton, es bueno recordar, hermanos estadunidenses, el tiempo en que el país de ustedes tuvo a un poeta insigne y lúcido como representante.

Habrá que dejar para el jueves o para el domingo próximos la tarea de comentar y reproducir Mending wall, e intentar una traducción, por chicuareta que sea, del poema.

Nada que ver, digresión, gracejada, ejercicio de comprensión de última hora: después de medio siglo de encubrimiento y complicidad, Marcial Maciel recibió un tenue castiguito vaticano por su documentada trayectoria como pederasta. A cualquier partidario de la separación entre la Iglesia y el Estado tendría que darle un poco de vergüenza: la autoridad religiosa se adelantó a la secular en la admisión de las responsabilidades de este señor y en hacer algo al respecto, así haya sido una suspensión a divinis que le ahorra la pena de un proceso canónico. Ahora podemos imaginarnos la clase de diálogo -y de relación- que pudo haber habido entre el fundador de la Legión de Cristo y el difunto antecesor del actual pontífice: “Qué pasó, Maciel…”

Maciel y Juan Pablo II

María Concepción Peralta Zagal asistió al concierto de Salif Keita en la Nezahualcóyotl y percibió, al igual que el firmante, la catástrofe provocada por los técnicos. Juana Enciso encuentra que mi pequeña crónica de ese acto es producto de “sus (o sea, mis) esquemas musicales (…) abrevados de La Academia con la orientación de Enrique Guzmán” y me critica por “atacar a los técnicos de la Neza”, cosa que jamás hice. Juana está muy enojada, además, por lo que escribí sobre el 10 de mayo y piensa que la navegación anterior es producto de la misoginia y de una “rabieta infantil (que) lo (o sea, me) lleva a la idiotez”.

Va un abrazo para el vasco trasterrado José Bilbao y otro para su bisnieto mexicano Unai Bilbao Zontlimatzin, para Manoli Segurajáuregui (Granada) y Mohamed Elmoujahid (Marruecos), para don Julio César Mosches (Rockville, Maryland), para Laura Olivia Mora Barreto y Ana Cofiño (Guatemala), para María Rosas (Tepoztlán), Néstor Rodríguez (Cuernavaca), Carlos Montes de Oca (Guadalajara), Gerardo (Torreón, Coahuila), Raúl G. Enríquez y Luis Guillermo Cota Preciado (UNAM), y para los cibernautas Héctor Ziblat, Martín Triana, Jesús Luna Camarena, Isabel Gómez, Salvador Zaragoza Jiménez, Ildefonso Girón, Mario López, María José Hernández, Nicolás Rodríguez Miranda, Dontriana, Dalach y Jgmulet.

Elisabeth Bernardo, en Brasil, nos informa que la princesa y farsante Funmilayo Bathmos sigue buscando incautos (“Dear Bernardo, good day and compliments”, le escribió a nuestra corresponsal brasileña, suponiendo, por su apellido, que era hombre). Abel Briseño (Ciudad Juárez) me envió el cuento “Una pareja y el tiempo”. Me suena, Abel, a que pudo salir de la pluma de Iván Efremov o Anatoli Dneprov, pero seguiré investigando. Alejandro Merediz Alonso halló en el Gulf Times de Qatar “un artículo que trata de los delitos, juicios y sentencias que se dan en este pequeño país; lo más interesante en la publicación de hoy es la sentencia que podría recibir la mujer cuyo ‘delito’ aparece bajo el título ‘Illegal Relations’“.

Sufridos y queridos lectores, perdón por no responderles con oportunidad. Solución: irnos al blog de Navegaciones a platicar; es más fácil establecer contacto allí que por medio del correo electrónico. Envíen al de Tamara de Anda (y con copia al de Navegaciones, si lo desean) sus comentarios, fanfarrias y chiflidos a propósito de lo que sigue. Sostiene Plaqueta: JjjJjJjjjóvenes a las urnas.

Un amigo relata: “Estaba leyendo en el periódico una nota que decía ‘el voto duro del PRI se concentra entre campesinos iletrados’. Entonces levanté la vista y vi a mis papás hablando maravillas de Madrazo. Yo básicamente dije: chale”. Después de las insolentes risas de chamacos malcriados, lo que concluimos mi cuate y yo fue que, fuera de los labriegos anónimos, sus papases -competentes ingenieros con pésimo gusto electoral- y un taxista platicador que en un largo viaje hacia el Metro me fue recitando las innegables-históricas-grandiosas bondades del tricolórico, no sabemos de nadie que vaya a votar por él (por el PRI, no por el taxista).

Pues sí, se entiende que ya nadie pele a ese partido destartalado. Especialmente los que estamos tiernitos. Mi generación creció entre lamentos por el fraude del 88, comió poco y pinche en 94 (y ya no hablemos de la carencia de lujos mayores, desde ropita abrigadora para aquel invierno pesadillesco, hasta las ambicionadas novedades de Supernintendo) y vio convertido al ex presidente en máscara para show de crucero (de calles, no a las Bahamas). Son improntas demasiado profundas. Hay que ser un nostálgico, un despistado o alguien que tomó cursos de oratoria y hawaiano desde chiquito en la sede local del PRI para votarlo. Y ni así.

Acá el Madrazo con cara de quererse
librar de los raros especímenes de jJjjJjjjóvenes que lo apoyan

Descartado por Madrazo por defaul, los otros dos güeyes (los que no son Campa ni Mercado, porque a ellos de una vez hay que decirles “gracias por participar y que disfruten de su premio de consolación, patrocinado acá por la gente, vía IFE”) se disputan el codiciado voto de ese indefinido y chocante sector de la sociedad: los jJjjjJJJjóvenes (sí, así con muchas jotas, pa que suene afectado y de cartón). Unos seres extraños que merecen apartados especiales en los discursos, unas cosas con las que hay que tomarse la foto y para las que, en el caso de Calderón, conviene lanzar una línea de ropa con eslogans súper-ultra-chidísimos (gooeeeei) como “Felipe es la onda” y “Vota por Felipe, wey”. Gulp.

Y luego se preguntan que por qué no votan los chavos. El concepto “oficial” de juventud es tan ajeno, y está tan enrarecido, que los mismos sujetos de entre-diecialgo-y-veintitantos años hablan de los jjJJjJjjóvenes en tercera persona. Porque el día que nos demos cuenta de que somos como el estereotipo siniestro al que se dirigen en las campañas (unas “emprendedoras” pero confundidas emulsiones antropomorfas, tentadas sistemáticamente por las drogas, ávidas de “hacer deporte” y participar en una democracia igual de atractiva que un pollo hervido, sin sal), gritaremos: ¡Dios, haznos rucos por favor!

Bueno, ya, pero vayan a votar. No porque “tu rock es votar” (¡!), sino por todas esas razones que ya saben y que aquí no caben. Aunque sea por el PRI, nomás me avisan para añadirlos a la lista de insólitos.

2 respuestas a Asuntos murales

  1. eldorado dice:

    A mí sí me pareció muy bueno el artículo ‘de madres’ a propósito del diez de mayo… Eso sí, no me extraña que -además AQUÍ en Mexicalpan- haya estremecido desde un cuello a otro a la citada y ofendidísima señora. Pero a eso se expone el querido Pedromigueliano, por decir a bocajarro lo decible y lo indecible, aunque eso no nos quite el sueño ni a él ni a quienes coincidimos con él en tópicos varios.

    A Plaqueta, gracias por la fresquísima visión de tanto asunto, en particular por la manera liviana de derrochar su juventud y asomarnos a su generación y al hecho -para muchos insólito aún- de que sí piensan los jóvenes, carajo! Saludos!

  2. Libertad dice:

    De existir la grabación de lo que se decían Maciel y el Papa en la escena de la foto estoy segura de que sería exactamente eso: “mi papa precioso…chingao”
    Saludos Pietro. Libertad (y República)

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