El país menos visitado

  • Derechos humanos en la RPDC
  • Cuatro viajeros en Pyongyang


Pirruro comunista

Me intriga Rangún, aunque ahora tenga el nombre menos misterioso de Yangon; me intriga el bosque gabonés de La Makandé, famoso por el tupido techo que forman las copas de sus árboles; me intriga la isla de Reunión, al este de Madagascar, desde que una vez, de puberto, me enamoré perdidamente de una Miss Reunión que vi en la tele; me intriga Umbría, me intriga el Desierto de Altar, me intrigan Chiclayo y Manaos y Portobelo. Por su mera sonoridad o por asociaciones gratuitas, esas toponimias son como fulminantes que activan la bala de la imaginación.

Los monumentos descomunales

No es menor la curiosidad que me suscita, aunque por otras causas, Corea del Norte (República Popular Democrática de Corea, RPDC), un Estado que por estos tiempos tiene con el Jesús en la boca a buena parte del mundo y que es referente de un conflicto nunca desactivado desde que mis abuelos eran jóvenes. Hace poco califiqué de impresentable al régimen de Kim Jong Il y un lector que firma como Yaotl Altan me dijo que no tenía derecho a, ni fundamento para, emitir tal opinión. Derecho he de tener alguno, si es que todavía existe la libertad de expresión, y fundamento hay, abundante, en el Informe 2006 de Amnistía Internacional:

“Se continuaron negando derechos fundamentales, como la libertad de expresión, asociación y circulación. Se recibieron informes de ejecuciones públicas y de la práctica generalizada del encarcelamiento por motivos políticos, la tortura y los malos tratos. Se siguió restringiendo el acceso al país de observadores independientes. […] Se recibieron nuevos informes sobre ejecuciones […] de personas acusadas de delitos económicos, como el robo de alimentos. […] Salieron a la luz imágenes de video en las que dos personas eran ejecutadas en público mediante disparos. […] Cientos de norcoreanos devueltos desde China se exponían a ser detenidos, torturados o maltratados y a pasar hasta tres años encarcelados en condiciones terribles. Según los informes, murieron por malnutrición personas encarceladas en campos de trabajo para presos políticos y en centros de detención extremadamente masificados. […] Las mujeres que intentaban protestar eran golpeadas. Todas las mujeres, incluidas las embarazadas y las ancianas, eran obligadas a trabajar desde la mañana hasta bien entrada la noche en campos o en fábricas de las prisiones. […] El 7 por ciento de la población infantil sufría una grave malnutrición, el 37 por ciento padecía malnutrición crónica y el 23,4 por ciento tenía un peso inferior al normal; asimismo, una de cada tres madres sufría malnutrición y anemia.”

Campesino norcoreano

No viene a cuento rasgarse las vestiduras en abstracto por la persistencia de un régimen de corte estalinista; si a modas vamos, más anacrónicas son las monarquías que pululan en Europa. Pero Corea del Norte no sólo se caracteriza por el partido único, la dictadura policial y el culto a la personalidad; es que, como lo hizo Stalin en la Unión Soviética, la dinastía de los Kim (Il Sung y Jong Il) ha reducido a buena parte de la población de su país a la condición de ganado.

Otra cosa es el escándalo causado por la decisión del gobierno de Pyongyang de fabricar bombas atómicas y misiles para entregarlas a domicilio. También lo han hecho Israel, India y Pakistán, y nadie les dice nada.

Pyongyang: ¿ciudad sin clases?

El tal Yaotl Altan me criticaba también por hablar de Corea del Norte sin haber estado allí. ¿Por qué diablos ninguno de mis vecinos me ha mostrado fotos de una puesta de sol en la playa de Kimch’aek o de las colinas alrededor de P’ungsan? El español Norberto Cuenca ofrece la respuesta: “Es un viaje caro, raro y poco atractivo a priori. Ir de vacaciones a un país con un régimen estalinista, aislado y ultra controlado no suena precisamente relajante, sobre todo en Asia, donde por la mitad de precio te puedes ir a dorar al sol de Tailandia”. Cuenca tenía la ventaja de vivir en Pekín, “el único sitio desde donde se puede viajar directamente a Corea del Norte” y hace cosa de un año decidió aprovecharla. A pesar de las restricciones impuestas por sus guías oficiales, logró tomar algunas fotos, y a su regreso a Pekín, redactó un divertido relato de su viaje que termina así: “Si algo me ha quedado claro es que quiero volver. Corea debe ser el país del mundo menos contaminado por cualquier influencia exterior. Lleva 50 años totalmente aparte. Será una rara oportunidad de encontrar gente sin una traza de globalización.”

En Blogchevique se reproduce una versión en español del relato que hizo el abogado estadunidense Eric Sirotkin de su viaje a la RPDC. El tono es el siguiente: “Mientras bajábamos por el camino, otro grupo de norcoreanos quiso hacerse unas fotos con nosotros y nos pidieron que les cantáramos una canción. Un discordante pero bien intencionado ‘Venceremos’ se alzó de nuestras gargantas, mientras los coreanos aplaudían y se reían. Cuando terminamos, los norcoreanos nos rodearon y llenaron alegremente nuestros bolsillos de manzanas, mientras nuestros ojos se llenaban de lágrimas y nuestros corazones quedaban conmovidos por sus expresiones de aceptación y de aprecio incondicionales, a pesar del hecho de que éramos estadunidenses”.

Las apreciaciones de Sirotkin contrastan con la incomodidad del programador ruso Artemii Lebedev, quien halló en Corea del Norte una realidad horrible y una sociedad abatida. Desde una posición equidistante, aunque sin el humor de Cuenca, un chino anónimo contó su experiencia en el país en “Una mirada a Corea del Norte”. Salud a esos cuatro Marco Polos, cuyos relatos aparecen en los links que siguen. La agencia oficial de noticias y un sitio oficial del régimen de Pyongyang también son todo un viaje; se los recomiendo.

El trenPyongyang-Pekín

Alguien dice: “En Corea del Norte las playas tienen alambre de púas para que la gente no escape, cortan la luz a las 11 de la noche y no hay carros nuevos”. Alguien más responde: “Como capitalistas globalizadores rechazáis los logros comunistas y las medidas a favor de la protección de la costa contra el turismo abusivo, el ahorro energético y la supresión del CO2 y la contaminación de los automóviles”. Y no sé cuál de los dos está hablando en serio.

3 respuestas a El país menos visitado

  1. Libertad dice:

    Padrísimo artículo. Me recuerda al mismo necio e interminable debate que hay sobre la Cuba de Fidel. Y al final es lo mismo, no sabes si son los detractores o los seguidores los que hacen humor involuntario. Como sea, ¿por qué nadie a nominado a Kim Il Sung (o al otro) ni a Castro como campeones de la causa ambientalista?. Un abrazo
    P.D Me dio escalofrío el nombre de esa página “Libertad cercenada” y me quité el anillo de bodas por unos minutos…

  2. Pedro Miguel dice:

    Ensayo de respuesta a tu pregunta, anticipando la pamba que me va a tocar: porque Cuba y Corea del Norte son un par de basureros.

    No, que Libertad no sea víctima de los mochadedos.

  3. Luis Ricardo dice:

    La página de propaganda del Partido es escalofriante. Dice que una mujer fue “atrevida” al pedirle a Jong Il que nombrara al hijo que esperaba.

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