Libelo de sangre

  • El Santo Niño de La Guardia
  • Calumnia repetida de siglo en siglo

    En septiembre del año pasado, el ayuntamiento de la pequeña localidad toledana de La Guardia sacó en procesión por las calles del pueblo, como lo hace año tras año, una escultura religiosa singular: un infante vestido con una túnica morada, una corona de espinas, las manos lesionadas amarradas al frente y una expresión de serenidad trágica y resignada en el rostro. En los días siguientes tuvo lugar el novenario en honor al Santo Niño de La Guardia, con Miguel Angel Gutiérrez Ramírez, párroco de Cobeja, como predicador; posteriormente la imagen recibió el tradicional ofertorio en la Plaza Mayor, y dos días más tarde fue conducida de regreso hasta su ermita, en la que se realizó la misa de rigor. En la catedral de Toledo, alrededor de la puerta llamada Del Mollete, que comunica con el claustro, hay un fresco que representa, en forma mucho más gráfica, la historia terrible del personaje: el menor, sin más prendas que un taparrabo, se encuentra clavado a una cruz, con la mirada al cielo, mientras a su izquierda un hombre barbado y de mirada torva lo apuñala en el costado. Frente a él, un trío de canallas observa la escena con satisfacción manifiesta.

    En noviembre de 1491, en Avila la Inquisición quemó en la hoguera, junto a otras siete personas, al zapatero Yucé Franco, judío de Tembleque, de quien se había obtenido, mediante engaños y torturas, una confesión escalofriante:

    Con ánimo infiel y depravado fué juntamente con otros en crucificar un niño christiano en un día de viernes santo, quasi de la forma é con aquella enemiga é crueldad que los judíos sus antepasados crucificaron á nuestro Redentor ihesu christo, escarnesciéndole é escupiéndole é dándole muchas bofetadas é otras feridas por vituperar é burlar de nuestra santa fe católica é de la pasión de nuestro Salvador. (…) Item contrató é fizo contrato é monipodio, commo principal, juntamente con otros, para aver una ostia consagrada por la ultrajar ó escarnecer en vituperio é menosprecio de nuestra santa fe católica, é porque entre los otros judíos, consortes en el delicto é concierto susodicho, avía ciertos hechizeros, é en un dia de su pascua de pan cenceño avía de comulgar con la dicha ostia é con un coraçón de un niño christiano.

Al rebotar de siglo en siglo, aquel suceso improbable fue ganando coherencia y detalles. En 1583 se publicó una Historia de la muerte y glorioso martirio del santo inocente que llaman de Laguardia, escrita por fray Rodrigo de Yepes, y en ella se inspiró Lope de Vega para escribir El niño inocente de La Guardia. En 1720, en Madrid, salió de la imprenta la hagiografía Historia del Inocente trinitario el Santo Niño de la Guardia y en 1785 se publicó la Historia del martirio del Santo Niño de la Guardia. Ya en el siglo XIX, Gustavo Adolfo Bécquer, con su vulgaridad característica, se refirió también al asunto.

Uno de los posibles relatos es el que sintetiza Isidro Bango Torviso: “En 1490 ciertos conversos de La Guardia, Tembleque y Toledo, tras haber asistido a un auto de fe de la Inquisición, planearon una venganza mediante un conjuro para el cual era necesario el corazón de un niño inocente y una hostia consagrada. Juan Franco y Alonso Franco secuestraron al niño Juan de Pasamonte junto a la catedral de Toledo, lo trasladaron a La Guardia e imaginaron su martirio y muerte como si de un nuevo Jesús se tratara. De este modo el santo inocente Juan, hijo de Alonso de Pasamonte y de Juana la Guindera, fue sometido al juicio de un tribunal presidido por Hernando de Ribero, vecino de Tembleque y contador del prior de San Juan, ante el que fue acusado por Juan de Ocaña; fue condenado y azotado con mil seiscientos azotes; fue coronado de espinas, crucificado y, finalmente, herido como Jesús en el costado derecho, pero también en el izquierdo para extraerle el corazón, necesario en el conjuro. Tras ser enterrado junto a la ermita de Santa María de Pera (o del Sepulcro), los judíos lograron que el sacristán de La Guardia, también converso, robara una hostia consagrada, segundo componente del conjuro. Con ambos elementos partió Benito García de las Mesuras hacia Zamora, para que los rabinos de la aljama hicieran el conjuro, pero fue descubierto gracias a los resplandores que emitía la hostia oculta entre las páginas del libro de rezo. (…) La hostia pasó a formar parte de las reliquias del monasterio de Santo Tomás de Avila, pero el corazón del Santo Niño había desaparecido milagrosamente del equipaje de García de las Mesuras, como paso previo a la desaparición también de su cuerpo, que había sido enterrado junto a la ermita de Santa María de la Pera de La Guardia

He aquí un caso típico de libelo de sangre, subgénero del antisemitismo europeo tradicional. Gustavo Perednik lo define como “la acusación de que los judíos asesinan a no judíos (especialmente cristianos) a los efectos de utilizar su sangre en la Pascua u otros rituales. (…) Se hallaba un cadáver (usualmente el de un niño), los judíos eran acusados de haberlo asesinado para usar ritualmente su sangre. Los principales rabinos eran detenidos y se los torturaba hasta que confesaban su culpabilidad. El resultado era la expulsión de toda la comunidad de esa comarca, tormentos para una buena parte de sus miembros, o bien el exterminio expedito de todos ellos”. Según el imaginario popular de los gentiles del siglo XV, “los judíos necesitan sangre porque creen que la sangre del cristiano es un buen remedio para curar la herida de la circuncisión. Entre ellos tanto los hombres como las mujeres sufren de la menstruación”. El libelo de sangre ha vuelto a la actualidad por el polémico libro de Ariel Toaff, quien no descarta que algunos ashkenazis fundamentalistas hayan realizado rituales con sangre de niños. El jueves hablamos de eso.

Pero ahora regresemos a la localidad toledana, guiados por el internauta argentino tiocharly2002: “La Guardia se encuentra en la carretera nacional Madrid-Cádiz, no lejos de Ocaña. Cuando divisas el pueblo, un poco antes de llegar, a un lado de la carretera encuentras una carretera local que conduce a la ermita del Santo Niño, perfectamente anunciada y señalizada. Y al alcanzar el rellano donde se enclava la ermita, a la izquierda un rótulo ‘Respétalo es nuestro'”. Lamento no satisfacer la petición del letrero, pero pienso que el niñito no existió jamás, que los únicos mártires del episodio fueron los infelices achicharrados por la Inquisición y que fray Tomás de Torquemada organizó toda la impostura para dar un último empujón a la voluntad de Isabel de Castilla y consumar la expulsión de los judíos del Sefarad.

4 respuestas a Libelo de sangre

  1. Anonymous dice:

    Qué bueno que está volviendo a poner algo aquí. Visito el sitio cada dos o tres días y nada (de hecho la fecha está trucada, el 11 de marzo el último era el de ETA). Me da gusto. Para los que leemos “La Jornada” esto era un excelente “pilón”. Ojalá y vuelva a retomarlo con entusiasmo, pero a ritmo adecuado, para que no se vea forzado a volverlo a abandonar.
    Trataré de aprender a hacer un blog, para no ser anónimo, pero la verdad ni idea, y no tengo tiempo.

    RRS

  2. Virginia dice:

    ¡Uf!Supongo que te puedes imaginar el gustazo que me da ver estos posts por fin al “aire”. ¡Gracias, y felicidades!

  3. Colibrí dice:

    me pregunto por qué la sangre (el líquido) genera tal excitación en los seres vivos.

    será que mueve a pasiones animales que nos apena confesar y depositamos nuestros juicios en contra para condenar a través del argumento del derramar la sangre, beberla, bañarse en ella, sentirla

    para de paso condenar nuestros propios deseos

    …sepa

  4. Pedro Miguel dice:

    Gracias por la persistencia, RSS. Es que revivir no es fácil. Oye, la fecha no está trucada, sino ordenada: la idea es que la de los posts corresponda con la fecha de publicación de la columna en La Jornada. Bueno, seguirá habiendo posts que no se correspondan con nada, como antes.

    Virginia: creo que lo mejor de todo ha sido el trabajo de editarlos. Verás que esto se volverá cada vez más fluido.

    Oye, Colibrí, es que la sangre es la merísima representación de la vida. Te dejo un texto en tu bló, porque hay que volver a bloguear pero también hay que volver a visitar.

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