Imágenes de Ilich Ramírez

  • El viejo “enemigo número uno”
  • De terroristas a terroristas
  • Fusión contra natura

Me hallé de golpe de regreso en los años setenta del siglo pasado con la noticia del nuevo juicio iniciado por la justicia francesa contra Ilich Ramírez Sánchez, alias Carlos y bautizado El Chacal por la masa mediática de aquel tiempo. Desde 1997 este hombre cumple una cadena perpetua por los asesinatos, en junio de 1975, en París, de dos policías y de un informante libanés. Ahora el proceso va por cuatro ataques con explosivos realizados en distintos puntos de Francia entre marzo de 1982 y diciembre de 1983 y que dejaron un saldo total de 11 personas muertas. Resumía El Diario Vasco que este caraqueño nacido en 1949 “personificó, durante las décadas de los setenta y ochenta, el eje de todos los males a este lado del telón de acero; militante perpetuo de la causa palestina y combatiente anti-imperialistaamparado por el bloque soviético, el musulmán converso ha trocado ahora el marxismo de ortodoxo cuño internacionalista por el islam revolucionario, en el que ve ‘la única fuerza transnacional susceptible de oponerse a la esclavitud de las naciones’.”

Pero la más célebre acción de Ilich Ramírez no está en los sumarios de la justicia francesa sino en los archivos videográficos de los noticieros. El 21 de diciembre de 1975 un comando de seis miembros, Carlos entre ellos, tomó violentamente por asalto la reunión de ministros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) que se realizaba en Viena, redujo a rehenes a los funcionarios y logró salir de Austria a bordo de un DC-9 y peregrinar con sus cautivos por varios países árabes hasta que Argelia acepta recibir a los asaltantes a cambio de que éstos liberen a los retenidos. Según la versión del propio Chacal, redactada en la cárcel parisina de La Santé en 2005, la acción fue resultado de un complot encabezado por el Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP, encabezado entonces por George Habash), y en el que participaron Muamar Kadafi, baasistas sirios e “internacionalistas alemanes” del grupo Baader-Meinhof. El propósito era denunciar a los gobernantes árabes que habían dado la espalda a la causa palestina e inducir la atención noticiosa internacional en torno al drama de los pueblos árabes despojados y ocupados por Israel.

Fuera de ese golpe espectacular y de los homicidios de 1975, Ilich Ramírez no reconoce los cargos que se le imputan, se dice preso político y se refocila, eso sí, diciendo que en los actos terroristas “no hay víctimas inocentes” y que casi todos los muertos causados por los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y Washington eran “enemigos uniformados, en el Pentágono, y con corbata en Nueva York”. Pero incluso fuentes que le son adversas coinciden en afirmar que se le atribuyen falsamente muchos atentados. En todo caso, la quincena de muertos que los fiscales le quieren cobrar se quedan muy por debajo del historial del cubano Luis Posada Carriles, quien sólo en el atentado contra el vuelo 455 de Cubana de Aviación (6 de octubre de 1976) asesinó a 73 personas. En contraste con la cadena perpetua para El Chacal, el hombre emblemático del terrorismo de derecha en América Latina goza de la protección del gobierno estadunidense, el cual sólo lo procesó (y excarceló) por violar disposiciones migratorias.

Pocos años después de los bombazos que la justicia francesa atribuye a Carlos, dos agentes secretos del gobierno de París hundieron con cargas explosivas el Rainbow Warrior, barco emblema de la organización ecologista Greenpeace que se dirigía a la Polinesia Francesa para protestar por las pruebas nucleares que iban a realizarse allí. El ataque, en el que murió el fotógrafo Fernando Pereira, fue perpetrado en el puerto de Auckland el 10 de julio de 1985. Sus autores, Alain Mafart y Dominique Prieur, recibieron órdenes del director general de la Seguridad Exterior, el almirante Pierre Lacoste, y éste fue instruido, a su vez, por el ministro de Defensa, Charles Hernu, y por el presidente François Mitterrand. Los autores materiales fueron inicialmente sentenciados a diez años de prisión por las autoridades de Nueva Zelanda, pero al cabo de unos meses fueron liberados, previo pago, por parte de Francia, de sendas indemnizaciones a ese país (siete millones de dólares) y a Greenpeace (ocho millones). Lacoste y Hernu dimitieron de sus cargos y Mitterrand no sufrió sanción alguna. Hay de terroristas a terroristas y casi todo se arregla con dinero.

Carlos fue secuestrado en agosto de 1994 en Jartún, Sudán, en un operativo planificado y ejecutado por el general Philippe Rondot, quien lo sacó sedado de una clínica en la que el terrorista se encontraba en vísperas de una intervención quirúrgica, y se lo llevó a Francia en un jet privado. Las fuentes anti y pro Chacal coinciden en que París condonó la deuda del gobierno su-danés y las primeras agregan que además las autoridades de Jartún estaban un poco hartas de los amoríos y el elevado consumo de alcohol del venezolano, actividades que no son bien vistas en una sociedad musulmana. Desde luego, Rondot no fue procesado nunca por el delito de secuestro.

Carlos y su esposa

Actualmente Carlos está recluido en la prisión Clairvaux (Aube), en donde, dicen los que no lo quieren, “disfruta de habanos y buena conversación durante las visitas conyugales” que le prodiga su actual esposa (y abogada), Isabelle Coutant-Peyre. Esta, por su parte, pide que el reo sea devuelto a París porque el alejamiento carcelario dificulta enormemente su defensa. Hay numerosos indicios, por lo demás, que de 1994 a la fecha las autoridades francesas han violado de múltiples maneras sus derechos humanos. Hace unos años Hugo Chávez gestionó, en vano, la repatriación de Ilich, y le envió al recluso una carta casi amorosa.

Los padres de los hermanos Ramírez Sánchez (Ilich, Vladimir y Lenin) no se ponían de acuerdo en la educación de los hijos. El progenitor, José Altagracia Ramírez, comunista y millonario, pretendía darles una férrea formación marxista, en tanto que la madre, Elba María Sánchez, era católica practicante y deseaba inculcar a sus vástagos la fe cristiana. Ahora, y muy a su manera, Ilich, o Carlos, o El Chacal, ha conciliado religión y materialismo histórico: se ha declarado musulmán y ha reivindicado, en un libro de su autoría, “el islam revolucionario”. Me parece que no hay alianza más contra natura que la de las izquierdas con los radicalismos musulmanes, y que la fusión de marxismo e Islam es tan apetecible como una cebolla cubierta de chocolate. Decida cada quien a qué corresponde la sustancia y a qué la legumbre. Puesto a decidir entre los dos sabores, creo que me quedo con el de la cebolla, pero sin nada encima.

El Chacal en el cine

4 respuestas a Imágenes de Ilich Ramírez

  1. ignorante dice:

    Según leo en la conclusión… ¿No hay posibilidades de un islam de izquierda?

  2. Pedro Miguel dice:

    Mira, supongo que las posibilidades existen y que se incrementan en forma proporcional a la ambigüedad con la que definas “izquierda”.

    Pero no creo que pueda haber “un radicalismo islámico de izquierda” por la sencilla razón de que todo fundamentalismo es reaccionario en el sentido original de la palabra: retorno a los viejos cánones (o “fundamentos”, de ahí el término).

    En cuanto a un “marxismo islámico” eso ya me parece producto de una mota forjada con páginas del Corán –o de El Capital, según las preferencias, aunque por las impresiones que conozco deduzco que es más adecuado para esos fines el material del libro sagrado (suele ser papel biblia o cebolla) que el volumen de Economía (editado casi siempre en bond). Pero en gustos se rompen géneros, y hasta se arrancan páginas con propósitos inconfesables.

    Saludos cordiales.

  3. Ana dice:

    Hola Pedro,

    Al leer tu artículo me sorprendió un poco la parte “En todo caso, la quincena de muertos que los fiscales le quieren cobrar se quedan muy por debajo del historial del cubano Luis Posada Carriles, quien sólo en el atentado contra el vuelo 455 de Cubana de Aviación (6 de octubre de 1976) asesinó a 73 personas.” Pareces justificar el argumento de la proporcionalidad, que es bastante cuestionable (¿Por qué 5 vidas valen más que 2?). Por supuesto después de terminar de leer el artículo entiendo que esto tiene que ver en parte con la doble moral que priva en el mundo en general. Aun así, después de ser tu asidua lectora, aquel comentario no parece tuyo… Saludos

  4. Pedro Miguel dice:

    Ana: cinco vidas valen más que dos porque cinco seres humanos son más seres humanos que dos seres humanos y se hace más daño destruyendo a cinco que a dos. La proporcionalidad me parece un criterio adecuado en el castigo, pero moralmente inaplicable si se trata de disponer de existencias ajenas (“matemos a estos 12, y así salvamos a 40”). Ahora bien: lo realmente indignante de estas cotizaciones macabras es que tres europeos valgan más (en valor noticioso, político, militar, económico) que 700 africanos.

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