¿Para qué sirve la FINUL?

Jeyson Alejandro Castaño Abadía,20 años, colombiano
Johnattan Galea García, 18 años, madrileño
Manuel David Portas Ruiz, 19 años, sevillano
Yhon Edisson Posada Valencia, 20 años, colombiano
Jefferson Vargas Moya, 21 años, colombiano
Juan Carlos Villora Díaz, 20 años, avilés


Los muertos
El domingo seis soldados del contingente español de la Fuerza Interina de las Naciones Unidas para Líbano (FINUL) murieron en el sur de Líbano. Una mano anónima (¿Hezbollah? ¿Israel? ¿Siria? ¿Al Fatah al islam?) hizo detonar 50 kilos de explosivos al paso del vehículo blindado en el que viajaban los efectivos internacionales. Cuando uno lee “soldados” se imagina a hombres curtidos en el arte del combate y la aniquilación. Los fallecidos en Líbano tenían entre 18 y 21 años, y no hay forma de evitar que el ataúd le quede grande a un muchacho en esas edades. Los funerales de Estado debieran reservarse para protagonistas un poco más curtidos en la vida. Pero así son las guerras: los comandantes en jefe son hombres maduros o algo más, operan desde aposentos con aire acondicionado a miles de kilómetros del campo de batalla y las unidades de combate son apenas puñados de pixeles en las pantallas en las que se recrea el mapa del conflicto.

Líbano es “un escenario de guerra”, ladró Mariano Rajoy horas después del atentado, como si se necesitaran años de estudio para concluir que el País de los Cedros está sumido hasta las copas de esos árboles en una conflagración bélica o, más bien, en varias. Las más visibles y recientes son los duelos entre Hezbollah (chiíta) e Israel, los que sostienen el embrionario ejército nacional y Al Fatah al Islam (sunita) y la que Tel Aviv sostiene más o menos contra todos los seres vivientes que se encuentran al norte de su frontera, pero no son las únicas; en territorio libanés se libran, además, complejos y confusos enfrentamientos de largo aliento que involucran a Siria, a Irán y a las potencias occidentales.

La tarea oficial de la FINUL consiste desde marzo de 1978 (copio de la página oficial) en “confirmar la retirada de las fuerzas israelíes del sur de Líbano, restaurar la plaz internacional y la seguridad y asistir al gobierno del país árabe en asegurar el restablecimiento de su autoridad en esa área. Adicionalmente, en agosto de 2006 el Consejo de Seguridad le ordenó monitorear el cese de las hostilidades (entre Israel y Hezbollah, supongo), acompañar y apoyar al ejército libanés en su despliegue al sur, coordinar sus actividades con los gobiernos de Beirut y Tel Aviv, garantizar la entrega de ayuda humanitaria y el regreso de los desplazados, ayudar en el desarme de la zona y asistir al gobierno libanés para asegurar las fronteras e impedir el ingreso de armas y material relacionado”.

Suena muy bonito pero de 1978 a la fecha Israel ha invadido el sur de Líbano cuantas veces ha querido, sus aliados han cometido masacres de civiles en las narices de los cascos azules, las facciones rivales no han encontrado en ellos un obstáculo serio para matarse mutuamente y la región supuestamente bajo control de la FINUL sigue siendo una tierra de nadie. Los comandantes de esta fuerza tienen prohibido responder a las invasiones israelíes que han sido, por mucho, los principales factores de violencia, destrucción y muerte en la zona. Botón de muestra: en julio del año pasado las fuerzas de Tel Aviv lanzaron un bombardeo sobre una posición de las fuerzas de la ONU. Se les exigió en diez ocasiones que detuvieran el fuego pero continuaron el ataque y mataron a cuatro observadores militares, en lo que Kofi Annan y el canciller libanés, Fwazi Sallhuk, llamaron una agresión “deliberada”.

El despliegue de un cuerpo castrense que tiene prohibido defenderse –al menos, de su enemigo más peligroso y mortífero– es un crimen de la simulación diplomática: La FINUL obedece al designio de encubrir la falta de voluntad de los gobiernos occidentales ante la agresividad de Tel Aviv contra los países vecinos. Sus efectivos podrán ser heroicos, pero son como patos sentados para los ejercicios de puntería de Israel y de las milicias que pululan en el sur libanés. Si no se modifican las reglas, más valdría que los muchachos que integran la misión fueran devueltos a sus hogares; de preferencia, vivos.

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4 respuestas a ¿Para qué sirve la FINUL?

  1. Roque Nuevo dice:

    Pues, sí. De acuerdo con la crítica de la ONU en este caso. Mandar a jóvenes a pelear sin fusíl es un crímen de guerra. Como lo hizo el EZLN hace años. Muy mal. Me junto contigo en deplorarlo moralmente y en llamar a la paz y a la cordura.

    Sin embargo, creo que podemos deplorar y moralizar en contra de más de la ONU y Israel, si queremos ser más consecuentes. El Hizbolà, por ejemplo. Llaman al exterminio de Israel, lanzan misiles a ciudades no más a ver qué pegan, invaden el territorio israelí y secuestran. Han creado un estado dentro del estado de Líbano bajo el patrocinio de Irán. Según me acuerdo, los observadores estaban de acuerdo que las acciones militares de Israel en este caso fueron en defensa propia. O por lo menos debemos de considerarlo, si queremos discutir la situación con más análisis. Pero si no ¡adelante! Vamos a montarnos en nuestra ira justiciera, moralizar y condenar. Tú decides.

    Pos data: siempre hay más contexto de lo que te imaginas. La matanza de los soldados de la ONU el verano pasado es un ejemplo. Claro que deploro y condendo esto. Pero no ganamos nada con ignorar que los soldados de la ONU fueron sobornados por el Hizbolá para ayudarles a lanzar sus misiles a ciudades de Israel. O sea, aunque deplorable y condenable, tenía una razón militar.

  2. Lucìa dice:

    Roque: Me das asco. ¿Còmo te atreves a poner el EZLN en la misma categorìa que los soldados del imperalismo? ¿Y a criticar el Hezbollah? La opiniòn correcta es que el EZLN y el Hezbolla representan a los pueblos oprimidos por el imperialismo. Criticarlos causa explusiòn de la comunidad.

    Pedro: ¿no podemos eliminar a Roque de aquì? Sus opiniones no correctas enturban la claridad del pensamiento.

  3. Pedro Miguel dice:

    Me da la impresión de que Roque tiene una gran necesidad de polemizar, aunque sea saliéndose del tema y/o escribiendo cosas provocadoras y hasta delirantes, como eso de que “los soldados de la ONU fueron sobornados por el Hizbolá para ayudarles a lanzar sus misiles a ciudades de Israel”.

    Por otra parte, no comparto con Lucía la postura de excluirlo. Me parece que en un espacio abierto, como éste pretende serlo, cada quien debe estar en libertad de escribir lo que quiera y, claro, ante la obligación de apechugar con las respuestas o con la falta de ellas.

    Hasta ahora, los únicos comentarios que he eliminado son aquellos que constituyen anuncios descarados de bienes o servicios y los anzuelos simples para atraer tráfico hacia otras páginas.

    Saludos cordiales para ambos.

  4. Roque Nuevo dice:

    Pedro: Perdón y gracias. Perdón por equivocarme en lo de la matanza. Fue simple equivocación. Resulta que no. Pero también resulta que todavía hay un contexto. No se trata de una situación dibujado en blanco y negro, como tú pretendes. Das a entender–con diferentes frases a lo largo de tu artículo–que Israel no más porque sí tomo el puesto de observación de la ONU como blanco. La guerra tiene que ser la situación más caótica imaginable. Dijeron que el Hezbollah había estado infliltrado en el lugar y usándolo como base de fuego. Según esto, la matanza fue un error provocado por una “necesidad táctica”. No te me agites. Tampoco creo esto. No más estoy tratando de considerar los dos lados del conflicto y de ser un poco más analítico. No tengo tus necesidades de moralizar el conflicto. Gracias, entonces, por corregirme. Aprendí.

    Perdón por salirme del tema. Según yo, el tema de la guerra en Líbano 2006 es relevante a tu crítica de la FINUL. Por muchas razones. Ya te había dicho que estaba de acuerdo con tu idea central. No más que creo que eres demasiado conocedor y escritor como para caer en representar una situación tan compleja y con tanta historia en blanco y negro. Así pareces un simple divulgador de propaganda. Yo sé que puedes mejor que eso.

    Lucía: ¿Quizá sería mejor para tí si me tiro debajo del tren? No quiero tener que enturbar tu pensamiento.

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