La fe del adversario (II)

Silente, coronado
soberano,
viajo en el tiempo.
Me encuentro en un lagar,
doy vuelta, te diviso
y me encuentro contigo, mármol,
absorto, igual que yo,
en tus virtudes, obcecado,
en la canción de nadie, puesto,
consonantado en la memoria.

A bordo de un transporte milenario
me vuelvo niño autista,
marchito en forma prematura.
Soy un abecedario ilegible.
Soy un borrón en la distancia.
Mido kilómetros.
Me refocilo en una curva,
voy y regreso.

* * *

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