La fe del adversario (III)

Viajé en el tiempo y en la piedra.
Quiero decir: traigo regalos,
pero qué va. Vengo cargado
con un fardo de olores,
con un crisol de tactos,
con una hostilidad irreductible
mas contenida.

Me dirán que no es tiempo
de hacer berrinche,
que no son modos de tratar los míos,
que ya pasé de moda.

Cuánto lo siento. Vengo
de ver flores y partos, bombardeos,
manecillas, carátulas,
tuercas de piedra,
congojos minerales,
apretones de mano entre dos piedras,
desesperados abalorios,
y no he podido tocar nada.

Pero dejen mi carga de lado.
Hablo sólo de cámaras,
turistas desechables,
cucharitas, bicocas, puerto alguno
donde se pierde la virtud en rifas.

No es esa nuestra pérdida.

¿Qué cosa quieren? ¿Dios?
Esperen; voy por Él y se los compro
pero Su posesión no va a cambiarles
nada.

Él es una caricia que no enciende,
es un prostíbulo sin lágrimas;
es un imán para colgar recados;
es una baratija que no excluye
la incómoda presencia
de este mármol yacente entre nosotros.

¿Qué cosa quieren? ¿La palabra?
Consigan una máquina que hable,
pídanle buenas noches,
besos, obscenidades, bendiciones,
y colmarán su gula de palabras.

Tampoco traje amor en mi maleta.
Yo viajé por el tiempo
y sus aduanas son inexpugnables:
no sobrevive el tiempo en el amor
ni sobrevive el amor en el tiempo.

Ningún contacto dérmico construye
por sí mismo el amor o las alianzas.
No supe algo de ti por tu sabor.
¡Demóstenes qué sabe de las piedras!

Dejen de formular
peticiones absurdas
cual sobrinos de un tío que se encontró de vuelta
y acaso así me dejen
compartir con ustedes la piedra que no traje,
la que sigue esperando mi regreso
en un lecho de río en que no me ahogué,
empotrada en el suelo de la plaza que no pisaré nunca.

Hallé la Muerte
pero el tema también es aburrido:
la muerte es una soberanía
de la que no soy súbdito
y cuyo pasaporte no poseo
al menos por ahora,
mientras les cuento estas mentiras,
una soberanía que no se deja mancillar,
que no admite injerencias.

* * *

2 respuestas a La fe del adversario (III)

  1. Victor Castillo dice:

    Pedro Miguel:

    En serio qué poema. Rescato, para no reproducirlo todo:

    “no sobrevive el tiempo en el amor
    ni sobrevive el amor en el tiempo.”

    y

    “la muerte es una soberanía
    de la que no soy súbdito
    y cuyo pasaporte no poseo”

    Sólo reproduzco al revés lo que le comentó Cortez a Cabral, respecto a la canción “Distancia”: -Ese poema me lo robó antes de que se me ocurriera, jeje.

    Excelentes los dos que he leído en este Blog.

    Abrazos y suerte.

  2. Pedro Miguel dice:

    Son siete pasajes. Faltan tres, y lo comentamos.

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