La fe del adversario (VII y última)

julio 27, 2007

Te miro muerto.
Te celebro
enraizado en el amor y los nervios.
Alrededor de ti florece el caos
que nadie quiere despejar.

Las rondas infantiles alrededor del cuerpo;
la danza de los cuervos en torno de los vientres
que no se puede detener:
te has vuelto
un dato indiscutible.

Tu faz de piedra es hoy más contundente.

Y yo aquí, transigiendo
con gestos y canciones fuera de sitio
—ajenos al sitial: ingles y música—
y movimientos secuenciales
que no vienen al caso.

Qué tarea tan fácil es construir este barco.
Qué sencillo es botarlo.

¿Te subes? ¿Permaneces borda afuera?
¿Zarpar se ha vuelto vicio?

¿Te empeñas en ser fiel a tu mortaja,
en ocupar tu puesto
en tierra, bajo tierra?

Hermandad de la piel, de los olores;
los loros, las infancias, el estruendo
de construir un amor y demolerlo
raudamente después;
nada nos queda
de esa fraternidad de piedra
—tez y mármol—
establecida en la memoria.

Malas noticias, mala
nueva, compinches de mi vida:
nunca viajé.
No he salido de aquí
y ni siquiera abandoné mi asiento.

Dentro de poco
la piedra va a agotarse en las canteras
y su precio en las bolsas de valores
acaso se dispare
—pero el mármol,
el mármol vil al que tuteamos,
ese pedazo irregular y oscuro,
filoso en sus aristas, floreciente
de ángulos cortantes, caras romas,
amorfo, en suma, universal,
sigue estando en nosotros.

Nos duele su presencia
en el fondo abisal de los pulmones,
sus fragmentos nos duelen ante el mundo,
nos matan de vergüenza. Esto es la muerte:
una vasta, prolífica vergüenza
que nos hace escondernos en un hoyo.
Un himno al que no existe, es la vergüenza
que queda entre los deudos,
flotando como un humo tenue,
dejándolos al margen.

La cuna tumba,
la lluvia inquieta.
La cloaca estigia.
La cancerbera.

La señora del alba.

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La fe del adversario (VI)

julio 27, 2007

Doliente, acaso no,
presente en todo caso,
duelo de piedra y piedra de molino,
un espejo es el mármol, un trabajo
que refiere, que evoca y que devora.
Olas ya no hay para lamer la costa:
el agua que erosiona y que perfora
la piedra, ya no está se ha mal secado,
se ha disipado, amancebado toda
con el aire, la tierra, la ceniza
que recuerda los huesos.

Y ya lo ven: pesadumbre les traigo,
sombreros de pesares, de alas negras,
aleteantes negruras desde un pozo
muy hondo.

Ojos fugaces, como gente que escapa de un incendio,
dientes vedados, como los diamantes,
piernas secretas, cual pilares
de templo consagrado al rito druida.

Viajo privado de palabras,
somnoliento,
sintiéndome un gigante lleno de aire,
creyendo que estoy solo.
Regreso,
vuelvo al futuro y al pasado, confundo
los tiempos de los verbos. El Tiempo
es el más confuso aeropuerto. Me rindo.
Me duermo.

Un ventanal anónimo es el tiempo.
El tiempo es una tarde de cárcel o de escuela
con nubarrones grises a la espalda,
con calambres de vientre
y ganas de encerrarse
en mujer, en avión, en tumba, en cueva.

El tiempo nos espera.

* * *


La fe del adversario (I)

julio 27, 2007

Como reptil silente,
suspendido en un caos sigiloso
que sueña sin gemidos,
te invoco, mármol; deposito
una palabra escrita en tu paladar,
consigo pinzas y una piedra florecida,
batallo a tus espaldas,
trasiego fórmulas y cánticos.

Desde una soledad sin ojos,
en un aislamiento insobornable,
lentamente doy vueltas
alrededor de ti
sin palabras ni gestos,
sin cópulas, sin polen, sin contagios:
un caldo estéril,
un hervor atrapado en una piedra.

Con dignidad, espero
a que interrumpas tu mutismo
y que pongas tu muerte entre paréntesis.

Como un dolor
preciso y necesario,
me apego a ti, sin concesiones.

Este pulmón que se fatiga en letras,
que se desgasta en sílabas no dichas,
debiera estar en mi sitial
de deidad impotente,
de nahual disecado.
Pero en tanto
(tanto tiempo, fatiga inconsolable)
escenifico tu ritual,
sirvo la mesa de la piedra,
instituyo el altar de los hervores.

* * *

Israel: un Estado racista

julio 26, 2007
Varsovia, 1943, y Cisjordania, siglo XXI: momentos del racismo

  • Editorial de Ha’aretz
  • El apartheid de Tel Aviv, según Carter y Dugard

No lo saqué de la agencia oficial del gobierno iraní, ni de una página de Al Qaeda, ni de un folleto de Hezbollah; el encabezado de este post es el mismo que el del editorial del 20 de julio de Ha’aretz, uno de los periódicos más importantes de Israel: “Diariamente el Knesset (parlamento) tiene la alternativa de aprobar leyes que impulsen a Israel como un Estado democrático o que lo conviertan en un Estado judío racista. La línea entre ambos es muy delgada. Esta semana se traspasó esa frontera. Si la asesora legal del Knesset no consideró que la propuesta titulada Ley del Fondo Nacional Judío era suficientemente racista para dejarla fuera de la agenda, es difícil imaginar qué legislación podría considerar racista.” Se refiere a la reciente aprobación de una ley que ratifica la exclusión de los no judíos (palestinos y drusos, principalmente) de los beneficios de ese organismo. El Fondo Nacional Judío (JNF, por sus siglas en inglés) creado en 1901 por la Organización Sionista Mundial para adquirir tierras en Palestina. En 1960 la Autoridad de Tierras de Israel se hizo cargo de los predios propiedad del Estado y de aquellos que pertenecían a la JNF y que, en conjunto, representaban el 90 por ciento de los terrenos del país, con el compromiso de permitir su colonización únicamente por judíos. Continúa el editorial: “Aunque el JNF compró tierras para los judíos de la diáspora, el Estado de Israel ha sido establecido y esas tierras deben ser ahora para todos sus ciudadanos. Para aquellos que miran al mañana y no al pasado, el objetivo es crear en Israel un Estado saludable y progresista en el que las necesidades de los dos pueblos preocupen a los líderes y legisladores. La política del JNF se contrapone a los intereses del Estado y no puede discriminar por medio de la ley a la minoría que vive en el país”.

En el foro de discusión del texto, Yaakov Sulllivan pone el dedo en la llaga: “Israel se define a sí mismo como un Estado judío para el pueblo judío. Los no judíos no salen en la foto, y la mayoría del electorado israelí no quiere que eso cambie. [Los árabe-israelíes] tienen el voto; dejémosles que se contenten con eso o que se muden a sus “propios” países. El hecho que esta ley racista discrimine a los ciudadanos árabe-israelíes no le molesta a la mayoría de los israelíes. Por supuesto, reconocen que es discriminatoria, pero no les importa. En Israel la democracia pertenece a los judíos pero no a los ciudadanos árabes porque el mantenimiento del carácter judío del Estado, que es donde viene el asunto de las tierras, es más importante que la democracia. Ha’aretz puede pensar que esta situación es deplorable, pero la mayoría del Knesset, no. A la mayor parte de los israelíes esto no les perturba y les importa poco cómo lo percibe el resto del mundo. Dirán: ‘Miren a todos los que aquí y allá lo hacen peor’ o bien ‘éste es el único Estado judío en el mundo y no le debemos a nadie una explicación para defender nuestro racismo’.”


Destrucción implacable

Recordemos: en 1975 la Asamblea General de la ONU aprobó, por amplia mayoría, una resolución en la que se establecía que el sionismo era una forma de racismo. En 1991, la gran mayoría de ese mismo foro anuló la resolución anterior. Pero en marzo pasado, el sudafricano John Dugard, relator especial del Consejo de Derechos Humanos (CDH) de la ONU, comparó la situación de los habitantes legítimos de Gaza, Cisjordania y la Jerusalén oriental con la que padecieron los negros de Sudáfrica durante el apartheid. Resumió el editorial de La Jornada: “separación obligatoria de familias, severas dificultades para desplazarse entre distintos puntos y un sistema de caminos exclusivo para los israelíes implantados en tierras palestinas, ‘algo que no fue contemplado ni siquiera en el apartheid sudafricano’, a decir del funcionario. Adicionalmente, Dugard destacó que los asentamientos judíos al oriente de las fronteras de 1967 –que son, de acuerdo con las resoluciones 242 y 337 de la ONU, las que deben delimitar el mapa de Israel—“constituyen una forma de colonialismo”. Y señalaba el funcionario internacional: “es difícil rechazar la conclusión de que muchas de las leyes y prácticas de Israel vulneran la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial de 1966”. Por favor, lean el informe de Dugard: sin perder la serenidad en una sola línea, lo que ahí se documenta es una muy necesaria bofetada a la conciencia internacional.

No es la única. A fines del año pasado Jimmy Carter publicó un libro titulado Palestine: Peace, Not Apartheid (“Palestina: paz, no apartheid”) en el que señaló que la política israelí en los territorios ocupados es “un sistema de apartheid, con dos pueblos que ocupan la misma tierra pero completamente separados uno de otro, con los israelíes que dominan y suprimen la violencia privando a los palestinos de sus derechos humanos básicos”.


Escena cotidiana en la ocupación


Mientras tanto, en el interior de la jaula nacional construida por este Estado racista para contener a los palestinos y a sus legítimas demandas, la confrontación entre los bandos de Mahmud Abbas (Al Fatah) e Ismail Haniyeh (Hamas) parece no tener fin, y en las ciudades de la Gaza tomada por los radicales islamistas y de la Cisjordania controlada por la burocracia corrupta del gobierno reconocido por Tel Aviv y Washington, se escucha esta canción.

Fayez Badawi, representante del Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP) ante los países de habla española, tiene una opinión muy precisa del asunto: “¿Que está pasando en Irak, un país donde antes todos convivían sin grandes problemas? Hoy los chiítas luchan contra los sunnitas. Situaciones similares se viven en Palestina, Somalia, Sudán. La política imperialista es muy clara: cada vez que un pueblo oprimido responde con resistencia armada, Estados Unidos fomenta en su interior una guerra civil.”

El 4 de julio Hamas publicó en su página web una carta fechada el 13 de julio de 2003, atribuida al jefe militar de Al Fatah, Mohammed Dahlan, y presuntamente dirigida al entonces ministro israelí de Defensa, Shaul Mofaz. Dice así: “Tenga la seguridad de que los últimos días de Yasser Arafat están contados, pero permítanos que acabemos con él a nuestra manera, no a la de ustedes. Tenga la seguridad de que daré mi vida para mantener las promesas que hice delante del presidente Bush”. Y concluye: “Sólo me queda expresar mi gratitud hacia usted y hacia el primer ministro [Ariel Sharon] por la continua confianza que han depositado en nosotros, y todo nuestro respeto”. ¿Es verdadera o falsa? –No lo sé.

División: lo que faltaba


Memorias de un voyeur

julio 25, 2007


Hace años, en un mes de septiembre, invertí mis menguados ahorros en la adquisición de un telescopio. Instalé el aparato sobre mi escritorio, de cara a la ventana de mi estudio (que tenía una esplendida vista sobre dos edificios vecinos y su coleccion de ventanas) y me dispuse a asumir, en forma rigurosa y sin complejos, el oficio de voyeur.

Antes de dirigir el artefacto óptico hacia la intimidad del vecindario, realicé un cuidadoso levantamiento catalográfico de las ventanas a mi alcance (serie A-1 a A-11 para el edificio de la izquierda, B-1 a B-8 para el del centro, C-1 a C-24 para el de la derecha, y de la D a la M para casas solas), escribí el registro en un grueso cuaderno de contabilidad y me dispuse a consignar, con entradas de fecha y hora, las observaciones respectivas.

Para ser sincero, al principio de mi aventura tenía la certeza de que accedería a los aspectos más fuertes de la vida de mis víctimas y soñaba con presenciar en secreto dramas familiares, actos sexuales, operaciones de consumo y empacado de drogas, desnudos abundantes y, quien sabe, tal vez un asesinato.

Durante 14 semanas me apliqué metódicamente de 8 a 11 pm a la observación furtiva de las ventanas vecinas, pero en todo ese lapso no pude contemplar ninguna de las escenas señaladas. Los dramas familiares se reducían a una sucesion de jetas en torno a la mesa del comedor; los actos eróticos más desenfrenados que llegué a registrar fueron unos besos rápidos y rutinarios del marido a la esposa cuando el primero llegaba de trabajar; en vez de personajes siniestros procesando cocaína vi a muchas señoras planchando camisas; el desnudo mas audaz fue el de un abuelito que, frente a la ventana de su cuarto, se quito la camisa del pijama y se quedo en camiseta; en fin, lo mas cercano a un homicidio fue un coscorrón de una madre a un hijo díscolo que, supongo, se negaba a hacer la tarea.


Desistí de mi empeño cuando los primeros foquitos de arbol de navidad empezaron a dificultarme las observaciones. Respiré hondo, me armé de una resignacion heroica, tiré a la papelera mi bitácora de voyeur, levanté el telescopio de mi escritorio, lo doblé con todo y tripié, me lo puse bajo el brazo y salí con paso cansino hacia la azotea del edificio. Allí, sintiéndome perfectamente ridículo, enfoqué el aparato hacia la Luna y luego hacia los anillos de Saturno. Esa noche me aburrí casi tanto como todas las que pasé tratando de capturar la intimidad secreta de mis vecinos. Desde entonces el jodido invento de Galileo durmió el sueño de los justos en la parte superior de algun clóset y se perdió para siempre en el curso de alguna mudanza.

Tal vez equivoqué el momento. Corrían los tiempos más oscuros del DF pre Tunick y creo que la figura más sexy de la escena pública de ese entonces era Paloma Cordero, esposa de un señor que no tiene más relieve en la historia que el haber impuesto a Carlos Salinas como su sucesor en la Presidencia.

Afuera de mi casa actual no hay nada interesante que ver, y ya no sé. Pero en aquellos tiempos y lugares, la gente sólo se acercaba a las ventanas en caso de incendio o cuando un accidente espectacular dirigía su curiosidad hacia el exterior. Pero los moradores de aquel barrio apagaban la luz y cerraban las cortinas cuando era hora de Eros o de Marte, de desnudarse, de hacer cosas ilícitas, de fallecer, en fin, de cualquier cosa que alimentara el morbo ajeno. Y, en consecuencia, condenaban a los mirones a sobrellevar una vida muy dura.


Deidades inquietantes (V de VI)

julio 25, 2007


Xipe Tótec,
El Señor Desollado
(Mesoamérica)















Gays a la horca

julio 24, 2007

El fiscal general de Irán, Said Mortazavi, confirmó que en días recientes la República Islámica ha ahorcado a 16 personas condenadas por “adulterio, secuestro y homosexualidad” que habían incurrido, además, en “violación, chantaje y luchas callejeras”. El funcionario no especificó las proporciones de secuestradores, homosexuales, extorsionadores, violadores y adúlteros en el grupo de ajusticiados, ni aclaró si uno o varios de ellos habían sido convictos por más de uno de esos cargos, o por los tres.

No importa. Ya suficiente escándalo es que cuelguen a los secuestradores, porque no hay delito en este mundo que justifique un comportamiento del Estado igual o peor que el del infractor. Es motivo bastante de asco el que un vocero gubernamental de cualquier país mezcle en una enumeración delitos graves, como el secuestro y la violación, con faltas administrativas menores, como las riñas callejeras, con asuntos de la vida privada que sólo afectan a los involucrados, como el adulterio, y con orientaciones e identidades que, sean cuales sean, no son delito. Por añadidura, cuando el Estado establece que hay comportamientos sexuales o afectivos punibles –con multas, con azotes públicos, con la soga en el pescuezo— impone a los gobernados, mediante la coerción, prácticas genitales forzadas; es decir, viola e institucionaliza la violación. Por lo demás, el matar a una persona porque le gustan los hombres, o las mujeres, o ambos, o ninguno, es un castigo a dos de las pocas cosas que hay, aparte de la religión, para enfrentar la muerte y el sinsentido en este mundo: el placer y el amor. Más aun: la condición de buga, de gay, de lesbiana, de bi, de tri o de trans lo que sea, es una consecuencia directa de estar vivo y la penalización de cualquiera de esas opciones equivale a asentar que la vida es delito.

Esto no tiene nada que ver con la justicia ni con planes oficiales de seguridad ni con el Islam ni con el derecho de los Estados a abandonar el modelo único que se pretende imponer, desde Occidente, al resto del planeta. Tampoco viene a cuento el pretendido conflicto de civilizaciones. Los líderes del catolicismo europeo hicieron exactamente lo mismo que los ayatolas actuales mientras tuvieron el poder terrenal amplio y bastante para echar leña a las hogueras y, a juzgar por esos antecedentes, si hoy Ratzinger es un homófobo pasivo, no es por su amplitud de criterio, sino por la falta de atribuciones legales para pasar a la acción. El cristiano fundamentalista Bush y el musulmán fundamentalista Ahmadinejad tienen más puntos en común de lo que ambos se atreven a admitir, y uno de los más notorios es la intolerancia asesina. Es cierto: la cultura occidental dio un paso enorme cuando les quitó a los inquisidores los fierros para torturar, pero perdió gran parte de lo avanzado porque los dejó en manos de los dirigentes seculares. Como consecuencia, la Casa Blanca sostiene, en pleno 2007, que hay que emplear la tortura pero llamándola de otra manera.

Para volver a la noticia, la persecución en curso contra los gays, contra los adúlteros y contra aquellos que no se visten ni se arreglan el pelo de acuerdo con el código de apariencia impuesto por los ayatolas, revela la extremada precariedad sicológica de los gobernantes de Teherán, su miedo cerval a lo diferente y su infinita debilidad identitaria o de convicciones. En eso se parecen a todos los que, para reafirmar su cristianismo, su ortodoxia islámica o su heterosexualidad, asesinan, encarcelan o marginan, desde el poder público o desde los convencionalismos cómplices de la sociedad, a quienes se comportan distinto en el templo o en la cama.

Por último: el salvajismo iraní no nos da margen para baños de pureza. Hasta hace unas décadas el gobierno mexicano se reservaba la potestad de perseguir personas por su orientación sexual. De un tiempo a la fecha, tal vez en armonía con la privatización masiva de atribuciones y propiedades estatales, el combate a la homosexualidad ha pasado a manos privadas, las cuales, como se sabe, son más productivas y eficientes; así lo confirma el promedio mensual nacional de tres asesinatos inspirados por la homofobia que se cometen en el país (400 en la última década), 98 por ciento de los cuales permanecen impunes. Qué atrasados estamos en la lucha contra el pequeño nazi que llevamos dentro.