Miguel Luna

se nos murió en esta tarde de sábado.

Paciencia, querido tocayo. El año entrante ocuparás el sitio de honor en la ofrenda.

 

El Miguel que se quedará en mi recuerdo

Suave, discreta, elegantemente, como era su costumbre, se fue Miguel Luna. Alguien comentó la noche de este sábado que su muerte fue como el final de una buena película. Yo no diría sólo buena, sino excelente, de ésas de festival, de cine de autor. Tan buena que aún los que llegamos tarde la disfrutamos con una intensidad que no nos regalaron muchas cintas completas. Y hubiéramos querido quedarnos a la siguiente función para verla desde el principio, sólo que en esta sala no hay permanencia voluntaria. Así que tendremos que conformarnos con los relatos de los que llegaron temprano, como Blanche Petrich en su sentida nota laudatoria, como don Carlos Payán hilvanando anécdotas en la agencia funeraria. Lo bueno es que hay reseñistas de primera clase.

Sin embargo, también la parte que me tocó ver tuvo momentos deslumbrantes, como esas veladas después de la hora de cierre en su hermosa casa de la colonia Roma, siempre abierta para los amigos, en ocasiones durante meses enteros. Anfitrión nato, chef y barman de cultura universal, Miguel sabía improvisar una opípara cena y mezclar bebidas como nadie mientras el gran refrigerador que don Carlos Narváez bautizó como Don Alfonso –sólo él sabe por qué– despachaba hielos que era un contento y el señor de la casa aderezaba la tertulia con una charla salpicada de erudición y deliciosos sarcasmos.

El grado de afecto que Miguel profesaba por alguna persona se medía por la acidez de las pullas que le lanzaba y por el certero sobrenombre que le imponía. A mayor mordacidad, mayor cariño. Uno de sus blancos favoritos era el gato que le regaló Pedro Miguel y al que apodó Babas, atribuyéndole una estupidez impensable en un felino, por muy castrado que estuviese. En realidad, el cuadrúpedo era el dueño irrebatible de la cocina y de ese antecomedor cuadrado que albergó tantos debates de madrugada.

El Miguel que se quedará en mi recuerdo es ése que subía a reclamar que no caían planas en la red, pero también el que requebraba con galantería de vieja escuela a cuanta dama de buen ver se ponía a su alcance; el que pescaba la errata que se le iba a todo el mundo y asimismo el que se llevaba aparte al mesero para pagar la cuenta que según el consenso de la mesa iba a ser compartida; el que componía punzantes décimas y sonetos para el suplemento de Calaveras y circulaba envuelto en sonrisas y humo azul de corrillo en corrillo durante los brindis del periódico.

Las luces se encienden. De pie, señoras y señores, y a aplaudir con ganas, pero sin chiflidos ni grititos destemplados, por favor, que al ingenioso Don Miguel de Luna y Pimentel no le cuadran las demostraciones de mal gusto.

(Mensaje enviado por Jorge Anaya)

Temido, perruno y queridísimo

Es cierto todo lo que dice Jorge Anaya sobre Miguel y lo mejor será que cada uno lo despida como él mismo hubiera deseado, sin formalidades, pero la noticia me sorprendió en otra ciudad, lejos de su cubículo donde a veces lo saludaba, y no puedo evitar la cursilería de estos casos y sentirme triste por Miguel. Hace algunas semanas me invitó un último vaso de vino tinto y bromeó galantemente, como sólo él sabía hacerlo.

Un abrazo enorme y muchos besos para ti, temido, perruno y queridísmo Miguel Luna.
La que se encontró tu foto y quisiera que nunca te hubieras ido.

(Comentario de Anónima)

 

Al igual que Monsiváis y que Magú, Miguel se volvió personaje de la historieta El Santos, de Jis y Trino.

 

 


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: