Campana sobre campana

A cinco días sigo convencido que el escándalo del campanario catedralicio del domingo pasado fue una provocación muy bien urdida contra la Convención Nacional Democrática. Posiblemente no sólo se pretendiera sepultar en los medios el discurso del Peje sino también desviar la atención de Fraude 2006, que ha sido un éxito y que contiene unas escenas casi pornográficas de Norberto con los mafiosos prianistas. Dejo aquí datos que he ido recopilando sobre el campaneo provocador:

LLAMADAS ORDINARIAS A MISA

La primera se da media hora antes de la celebración, con la campana mayor o la campana destinada a la Misa. Primero se da una campanada y se deja un espacio de tiempo; luego se dan quince golpes seguidos, y se deja otra pausa; y se termina con una campanada.

La segunda llamada se da quince minutos antes de la celebración, con la campana mayor o la campana destinada a la Misa. Primero se dan dos campanadas pausadas y se deja un espacio de tiempo; enseguida se dan veinte golpes seguidos, y se deja otra pausa; y se termina con otras dos campanadas. La última se da al sonar la hora de la celebración, con la misma campana. Primero se dan tres campanadas pausadas y se deja un espacio de tiempo; luego se dan veinticinco golpes seguidos, se deja al final otra pausa; se repiten luego las tres campanadas pausadas y acompasadas; y se termina con cuatro toques seguidos, ni tan juntos que no se puedan distinguir, ni tan dilatados que se olviden.”

DATA DE SIGLOS EL REPIQUE DE CAMPANAS

El campanero de la Catedral Metropolitana, Rafael Parra Castañeda, afirmó que el sonido de las campanas que llaman a la misa mayor desde las torres de la Catedral Metropolitana es normal y se ha realizado desde hace siglos cada domingo cerca del mediodía. El responsable de realizar este llamado desde el recinto, sostuvo que las campanadas previas a la misa en todo el mundo desde hace siglos sólo se tañen para gloria de Dios. ‘Las campanas tocan según el tiempo litúrgico que vivimos, en este caso el domingo pasado se repicó como Domingo Ordinario, tal y como corresponde al calendario litúrgico’, señaló el Diácono Permanente. El religioso afirmó que de acuerdo con el manual de procedimientos de la Catedral Metropolitana, el domingo pasado se hicieron tocar las campanas desde las 11:28 de la mañana en el primer llamado: ‘Consiste en el toque de una campana y 25 repiques; esto dura un minuto’. Los repiques se realizan ordinariamente con las esquilas o campanas giratorias, explicó.

Para las 11:43 se hace la segunda llamada con dos toques de campana con 25 repiques cada uno y dura un minuto y medio aproximadamente. Es el último llamado el más prolongado: A las 11:50 se toca la Campana Mayor, la Santa María de Guadalupe, de 12.8 toneladas con un sonido de Fa Mayor; posteriormente se reza el Ángelus con los repiques del Ave María que dura 6 ó 7 minutos, justo antes de dejar que suenen las campanillas del reloj de Catedral (recientemente restauradas) anunciando el mediodía. Después la campanadas vuelven a sonar con la Plegaria o Rogativa, donde en la torre oriente se tocan 13 campanas de diferente nota musical para emular la plegaria: ‘Ruego al Señor por ti, y te rogamos Señor’. Esta plegaria se repite 3 veces y el repique finaliza con el tañido de las campanas de mayor tamaño; esto se realiza una vez que ya ha iniciado la procesión hacia el altar para la celebración eucarística dominical. Rafael Parra asegura que no han sido pocas las ocasiones en que justo al mediodía los políticos y candidatos que presiden concentraciones en el Zócalo capitalino suelen decir: ‘escuchen cómo las campanas de la Catedral nos reciben, ahora pasó justo lo contrario’.”

 

A todos los Fieles de este nuestro Arzobispado salud en nuestro Señor Jesu Christo.

Así como es verdad inegable que nadie tendria razon para reprobar el moderado uso de las Campanas atendidos los santos fines, el cuidado, i solemnidad, conque las bendice i consagra nuestra Santa Madre la Iglesia, i la comodidad que traen á todos, á lo menos para saber la hora en que se celebran en los Templos los Divinos Oficios, asi tambien es cierto que no habrá fundamento racional para aprobar el intolerable exceso, que se ha introducido, de los toques, por las molestias i vexaciones que causan.

De esto se sigue claramente no ser justo el abusar i hacer odioso ó ridiculo lo que tiene tan santo destino, pues segun varias leyes puede cualquiera empleado en estudios i en ministerios publicos embarazar que toquen inmoderadamente las Campanas contra su debido uso i necesidad, é igual privilegio se concede á los enfermos, porque aquel estrepito desarreglado les es perjudicial imponderablemente, lo qual es punto decidido en la Rota Romana, porque tenemos obligacion de mirar por los que estando con graves accidentes padecen mucho con los toques continuos i pesados; Para evitar estos inconvenientes debe haber reglas fijas en el modo de tocarlas, i no dexarlo al arbitrio i voluntariedad de los que hacen diversion ó de otras personas inconsideradas, i establecer como se deben tocar prohibiendo los toques nocturnos, extraordinarios, largos, i á deshora.

Mucho más quando ha llegado al estremo de no haber mas regla que tocar á el que mas puede, i tocar con las mas grandes i con el mayor numero de Campanas que se puede de suerte que si se tirára de intento a échar de las torres abaxo las lenguas de las Campanas, ó á romper las mismas campanas i desquiciarlas de sus Espigas para que cayeran con fatal riesgo de muchas personas, no parece que se podria echar mano de medios mas eficaces que los que algunos practican haciendo ver la justicia de aquel dictamen dado muchos años há de que : por la publica utilidad pueden ser expelidos los immoderados tocadores de las Campanas porque dañan á los habitantes con el importuno i no necesario ruido aturdidor de ellas; pudiendose afirmar asimismo Que esto no es culto divino, sino estrepito humano, Que se confunden asi las festividades i clases, i Que se trastorna desde los fundamentos el intento discreto i santo de la Iglesia.

A fin pues de cortar de raiz este abuso tan reprobado é insufrible, despues de encargar, como encargamos por este Edicto que en todos los Campanarios se pongan en el modo posible unas tablas como las que hai en el de nuestra Santa Iglesia Metropolitana, para precaver las mortales caidas de las personas que tocan, i otras desgracias por desprenderse las Lenguas ó Campanas mismas, i para detener en mucha parte lo ingrato que tenga su sonido.

Despues de esto, declaramos i mandamos pena de Excomunion Mayor que no se pueda tocar á vuelo aun en las Festividades mas solemnes sino en las visperas de ellas, á las primeras Oraciones de la noche, el dia siguiente antes de comenzar el Oficio, i á medio dia; pero estos vuelos no han de ser con todas las Campanas, i sí con tanta moderacion que no llegue á molestar este toque i solo dure cinco minutos, i á la media hora otros cinco, i parar las Campanas; pues de este modo se anuncia i se hace notoria suficientemente la Festividad. Quando sale una Procesion General, i quando vuelve á la Iglesia, i en las Iglesias por donde pasa, al tiempo mismo de pasar, podrán tocar las Campanas pero con la limitacion dicha. En todas las Festividades partículares de todas las Iglesias, sin excepcion, pues todas están sugetas á la Disciplina general que ordenen los respectivos Arzobispos ú Obispos, solo se tocarán breves repiques sin vuelos en las horas mismas que quedan dichas.

Dobles, primeras, i segundas clases. I con solo estos repiques se debe hacer señal para los Oficios en los dias dobles, primeras, i segundas clases, pero sin ser tan largos que lleguen á ser enfadosos, pues solo se deben hacer dos, uno para llamar y otro para empezar, de modo que el toque no debe pasar de la hora establecida para dar principio á los Divinos Oficios, pero con tal que ninguno de ellos pase de cinco minutos, y no se volverán despues á tocar las Campanas con motivo alguno. En los dias Feriales, Simples, y Semidobles, deben tocarse con mas brevedad i menos solemnidad.

Dado para todo este nuestro Arzobispado de Valencia á treinta dias del mes de Septiembre de mil setecientos noventa años.

Francisco Arzobispo de Valencia”

 

Toque de misa mayor: normalmente es el toque de gloria, se toca los días festivos (incluidos los domingos) y en las procesiones. Este es el toque por excelencia dónde se oye y se aprecia la calidad del campanero, un buen campanero es aquel que le saca música a las campanas, consigue acariciar el badajo y la campana, con suavidad, cuanto más suave sea la caricia mejor sonará. Cada campanero tiene su propio estilo. Se usan las dos campanas, se inicia con un pequeño intercambio de golpeos con ambas campanas simultáneamente, y alternativamente como afinándolas y tanteando su peso, los golpeos son casi seguidos, como precalentamiento, luego ya empieza el concierto en sí, alternando y combinando golpeos seguidos, rápidos y acompasados, cambiando el ritmo segÚn el repertorio de cada campanero, puede durar varios minutos. El sonido resultante no puede ser molesto, todo lo contrario.


Medio minuto agudo y penetrante de campana a las 5:30 de la mañana hace en un instante poner en conmoción a todos los habitantes de San José de la Montaña.”

 

 


Y justo a las cero horas, con el nacimiento del 2000 las campanas de Catedral fueron nuevamente protagonistas de la fiesta: un minuto de repique para gritar a los cuatro vientos: “¡Bienvenido milenio!”, en una fiesta mexicana llena de color en la que no pudo faltar la música de mariachi al gran festejado de la noche: el año nuevo, aunque antes, con un poco de nostalgia se despidiera a 1999 entre los acordes de “Las Golondrinas” y la voz del tenor De la Mora.”

 

Los domingos se realiza un desordenado toque de la práctica totalidad de las campanas, sin otro motivo que una posible orden del Papa Juan Pablo II, dictada en 1983, y de la que no tenemos conocimiento. Así como la recuperación de diversas señales del culto divino de cada día nos parece excelente (aunque todavía incompleta), el toque desaforado de los domingos nos parece un exceso sin justificación. Debiera estudiarse los toques antiguos (de los que, sin duda, hay una buena relación o varias en los ricos archivos capitulares), así como entrevistar cuidadosamente a Don Polo y sus ayudantes, e incluso grabarles en vídeo (si fuera posible), para recoger y fijar técnicas y ritmos de los toques. En cuanto a los toques de los domingos, seguramente recogidos por la tradición, deben establecerse según una necesaria jerarquía, utilizando de menos a más campanas, para diferenciar y reconocer las festividades: domingo ordinario: alguna esquila, alguna campana fija.”

Francesc Llop I Bayo, México, a 29 de septiembre de 1997.


“La pregunta no es por qué repicaron las campanas de la Catedral, sino por qué lo hicieron durante 12 minutos. Desde el pontificado de Paulo VI se estableció que las catedrales del mundo darían un repique (es decir, campanas a vuelo) todos los sábados para rogar por la paz en el mundo. Luego, el repique se hizo extensivo a dos días (sábado y domingo). Y ahora es diario. Sin embargo, ese repique siempre ha sido de cinco minutos, de 11:55 a 12:00 horas, lo que puedo jurar ya que vivo dos calles detrás, exactamente, de la Catedral. ¿Por qué ese día fue de 12 minutos? Es algo que deberá explicar la Arquidiócesis.

Salvador Ávila Beltrán

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