Natalia y Mempo

diciembre 15, 2007

Clic

 

 



La carta a Santa Claus

diciembre 13, 2007

Cuando inscribes un blog en uno de los sitios que ofrecen el servicio debes consignar tus datos generales, verdaderos o inventados. Hay un campo para sexo, otro para fecha de nacimiento, uno más para lugar de residencia. Hay casillas en las que puedes, si quieres, especificar el sector económico en el que laboras, así como tu profesión, tus intereses, el cine, la música y los libros que te gustan (en ese orden, representativo de una forma bien determinada de ver la cultura), e incluso un campo muy curioso en el que puedes enumerar tus “productos deseados”, por si alguna visita magnánima y solidaria decide hacerte un regalo, o bien (con mayor probabilidad) para que las empresas de comercio electrónico bombardeen tu correo con ofertas irresistibles y personalizadas. Es como una carta a Santa Claus en versión adulta, una suerte de peldaño para subir de la realidad al deseo, un juego minúsculo e inofensivo que acepta tanto ilusiones de decorado doméstico (unas cortinas de lino basto) como sueños tecnológicos de altos vuelos (quiero una computadora KanBalam como de la UNAM para hurgar en la red con la velocidad del pensamiento y que escriba por mí doce Navegaciones diarias, y que le queden bien bonitas), como delirios lúbricos y sórdidos (¿no podrían revivir a Nefertiti, de preferencia en mi recámara?), como expresiones de hartazgo (deseo que se prohíba ejecutar o reproducir cualquier clase de villancico fuera de las salas de conciertos debidamente autorizadas para tal efecto), como hermosas tonterías que no quieren decir nada (paz y felicidad en el mundo), como reivindicaciones puntuales y plenas de sentido (que arreglen el alcantarillado de mi barrio para que ya no huela a caca).

Pensándolo bien, la carta infantil a Santa puede ser toda una radiografía ideológica y humana quienes las escriben y de sus hogares. En un foro cualquiera hallé algunos ejemplos y los transcribo, respetando íntegramente la sintaxis y la ortografía de sus autores.

Emily Pricila, de Monterrey, Nuevo León: “hola santa claus solo te quiero pedir un celular que se llama motorokrw5 ese esta padre yo lo quiero espero y me lo traigas es lo que siempre ee querido un celular”.

Alexis, de Los Ángeles, California: “hola papa noe nunca te he escribido soy muy timido tengo 13years mi mayor deseo para esta navidad es que todos los ninos mas pobres que mi tenga algo que comer y que tengan juguetes y yo se que tu haras todo lo posible para que asi sea.bueno si te sobra algo para mi me gustaria que me regalaras algo que sea de tu agrado,gracias por darme la oportunidadd de escribirte y que diosito te cuide.”

Nicolás, de Caracas: “Querido Santa: solo te voy a pedir dos cosas, la primera que le lleves un regalo a cada niño de nuestro planeta y la segunda es que yo quiero un helicóptero a control remoto de color blanco para que lo pueda ver en las noches. Saludos a los renos y los Duendes.”

Deivy, Temuco, Chile: “kiero un autoo peyo 206 un bmw para mi amigo marcos y una moto pistera aa, un libro de clases ke me pidio mi profesor para llenarla de anotaciones negatibas”.

Brayan, Jardines de Anáhuac, México: “querido santa quiero que me traigas una visicleta y un jueguti que te lee la mente”.

Irving, Magdalena (¿cuál?): “querido santa… yo te quiero mucho no como otros niños que no creen en ti pero yo si creo en ti,yo solo te iba a decir que si me podias traer solo una cosa pero te voy a apuntar varios juguetes y escoge el que tengas…psp ..gamecube ..la pelota que habla ..el megazord tren … un monito de los power rangers. si no me encuentras esos juguetes no me vayas a dejar sin juguetes eres el mejor santa…. y no me vayas a traer cosas violentas porque ya en el mundo hay mucha violencia.”

Scheznarda, de Lima, Perú: “Querido Santa Claus: Ojala te encuentres bien de salud, y con no mucho trabajo Muchos saludos mios y de mama Esta navidad quisiera pedirte que me traigas: algo de Piratas del Caribe y Jack Sparrowy un juguete de dinosaurio o dragones. un rompecabaza de perritos, Jack u otro que tu elijas. algun juguete que recien lo hayas fabricado y no este en el mercado y un juego de mesa. mandale plata a mi mama para que me compre algo que me llame la atencion. algo para las cachorras, Pini, y que no se asusten con los cohetes y para Andrea,Cucu Lali y Fusifingus. Traenos el espiritu de la navidad que nos hace falta para poder arreglar la casa y estar todos juntos. Saludos, besos a Mama Claus, los duendes, renos y especialmente a Rudolph. Te quiero mucho y creo en ti. posdata que mama no ronque y no peliemos.”

El comercio mundial ha conseguido que este género se vuelva tan popular que ya podemos imaginarnos a un señor Tlatoani en pleno ejercicio pedigüeño:

Viendo que Navidad ya se acercaba
y no encontrando en ello nada malo,
en carta Moctezuma demandaba
la serpiente emplumada de regalo:
“¡Tráela, Santa, plis, que ya la veo,
ondulante, bajar de tu trineo!”

 

Mi lista de productos deseados era brutal, simple y rotunda. Ahora tengo una buena oportunidad para elaborarla y enviársela al panzón del Polo Norte. De más a menos, ahí va:

  1. Que antes del Día de Reyes Bush deje la Presidencia de Estados Unidos, sea por incapacidad grave, por fallecimiento, por escándalo mayor (una inesperada documentación de sus atrocidades y corruptelas, por ejemplo) o porque, en uno de sus delirios, Dios se lo pida al oído.
  2. La abolición universal de la pena de muerte.
  3. El cumplimiento inmediato de las resoluciones 242 y 338 de la ONU que establecen el retiro de Israel a las fronteras previas a la guerra de 1967, el desmantelamiento de todos los asentamientos israelíes construidos desde ese año en Gaza, Cisjordania y la Jerusalén oriental, y la convocatoria, por parte de Naciones Unidas, a una asamblea constituyente en los territorios liberados.
  4. La salida inmediata de los contingentes militares occidentales de Afganistán e Irak.
  5. Que Felipe Calderón caiga en la cuenta de que carece de las cualidades que se requieren para gobernar a México y hasta de los atributos necesarios para defender, sin causar una catástrofe, los intereses político-económicos que lo llevaron al poder, que consulte la Constitución y actúe en consecuencia.
  6. La renuncia a sus cargos, por motivo de reflexión navideña, de los magistrados de la Suprema Corte de Justicia de la Nación Salvador Aguirre Anguiano, Mariano Azuela Güitrón, Margarita Luna Ramos, Guillermo Ortiz Mayagoitia, Olga Sánchez Cordero y Sergio Valls Hernández.
  7. La aplicación de un embargo mundial a Marruecos para exigirle que saque a sus tropas y a sus civiles de los territorios que legítimamente pertenecen a la República Árabe Saharui Democrática.
  8. La despenalización de toda clase de drogas hoy ilícitas y la aplicación de los presupuestos militares y policiales de lucha contra el narcotráfico a programas médicos, educativos y sociales de prevención y combate de las adicciones.
  9. Una salidita al mar para Bolivia, aunque sea para que Chávez no tenga que cumplir en el Titicaca su sueño de bañarse en una playa boliviana.
  10. La liberación –sin operaciones militares de “rescate” de por medio— de todos los rehenes civiles en poder de las FARC.
  11. El traspaso de Guantánamo a Cuba, con o sin los secuestrados que allí se encuentran.
  12. El debut de Fidel Castro como integrante del Buenavista Social Club.
  13. (¡Salieron 13!) Hueva y gula en estas vacaciones para las y los connavegantes. Manden sus cartas a Santa a este blog, que en las páginas de La Jornada yo no vuelvo a aparecer sino hasta enero próximo.




Murió El Caníbal

diciembre 12, 2007

Murió El Caníbal. En su celda
amaneció colgado
sin su blindada coherencia,
sin su hablar correcto y persuasivo
de vendedor de muebles
y sin esa maldita compostura
con la que hablaba de sus crímenes
como si hubieran sido ajenos,
como si él fuera el policía
que termina un reporte,
toma su saco del perchero,
pasa lista a sus llaves
y se larga a su casa a tomar sopa.

Y como si esa sopa
no hubiera sido sangre
de una madre soltera, ilusionada
ante un galán muy guapo
que la corteja con poemas
y con gestos precisos y correctos
anticipa los cortes en tejidos
que no habrían debido ser cortados.

Murió El Caníbal. Fracasó su intento
de no hacer el ridículo
en circunstancia alguna. Lo mataron
los otros reos, o se hartó de pronto
de una vida que pudo ser montaje,
cartón, luz efectista,
de no ser por los restos de su cena.


Paradojas de Chávez

diciembre 11, 2007

Los mexicanos sabemos, por experiencia propia y muy dolorosa, que la no reelección, incluso elevada a principio constitucional, es insuficiente, por sí misma, para evitar la perpetuación de un régimen antidemocrático. Para aparentar lo contrario y no cambiar nada de fondo, ese régimen realiza ejercicios regulares de legitimación que, en caso necesario (1988, 2006), se convierten en verdaderas emboscadas a la voluntad popular. Eso no implica que la posibilidad de una reelección indefinida de los gobernantes no resulte, en los albores del siglo XXI, impresentable, y no sólo porque se asocie con gerontocracias que, sea cual sea su ideología, inhiben o reprimen el desarrollo político de las sociedades a las que gobiernan; ocurre, además, que la idea misma del caudillo eterno e imprescindible –se apellide Díaz, Franco, De Gaulle o Castro—, choca de frente con valores sociales hoy irrenunciables, como la mayoría de edad de los ciudadanos y el necesario protagonismo de la colectividad en la vida política.

La posibilidad de reelecciones ilimitadas fue uno de los puntos más socorridos para descalificar la propuesta de reforma constitucional presentada por el gobierno de Hugo Chávez y que los electores venezolanos rechazaron, por un margen mínimo, el domingo antepasado. La oposición se aferró al Artículo 230 de la iniciativa –que aumentaba en un año el periodo presidencial y dejaba abierta la posibilidad de reelecciones indefinidas— para dibujar en el escenario venezolano el espantajo ominoso de un buró político a la soviética o de una perpetuación en el poder a la cubana.

Ya se verá. Si la Revolución Bolivariana es un mero proyecto de la presidencia chavista, no persistirá sin la repetición de su protagonista en el cargo. Si, por el contrario, la jefatura de Estado está al servicio de un movimiento social coherente, la reelección indefinida será innecesaria.

Más allá de ese tema, la iniciativa parecía contradictoria en su aspecto político: por un lado otorgaba a la Presidencia poderes excesivos que, hasta ahora, Chávez no ha necesitado y que no necesitaría a menos que pretendiera ir a contrapelo de la voluntad popular, pero por el otro generalizaba los refrendos aprobatorios para todas las autoridades, leyes y decisiones gubernamentales de trascendencia. En la práctica, esta contradicción aparente apuntaba a reducir el peso de las mediaciones institucionales y de la clase política.

En lo social, las reformas constitucionales chavistas proyectaban un ideario plausible y resultaban mucho más moderadas de lo que pretendían tanto sus detractores como sus impulsores. En su vertiente económica, se parecían mucho más a las legislaciones europeas y a la versión de la Constitución mexicana que estuvo en vigor hasta antes del salinato que a las de los países que han vivido bajo el “socialismo real”; tenían, además, la virtud de negar algunos de los dogmas sagrados impuestos por el consenso de Washington, como la autonomía de los bancos centrales con respecto al Ejecutivo, que en la práctica se ha traducido en la alineación transnacional de esas entidades con el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional y en la pérdida de la soberanía monetaria de las naciones.

Da la impresión de que chavistas y antichavistas se enredaron en sus propias estridencias y confusiones, y ahora la victoria de los primeros parece tan incierta como la derrota de los segundos. Y es que, en buena medida, el presidente venezolano debe sus fracasos a la virulencia poco sustancial de su discurso, que en esta ocasión impregnó la propuesta constitucional con adjetivos muy poco afortunados.

La victoria de la oposición fue pírrica no por el apretado margen de ventaja, sino porque constituyó una rotunda descalificación de las acusaciones urdidas contra Chávez: el hombre será lenguaraz y antes muerto que mesurado, pero ha dejado patente su afiliación demócrata y su respeto a la voluntad popular y con ello ha destruido el argumento principal de sus detractores. Ojalá que sea capaz de percibir el gran triunfo que entraña su derrota.


Apostillas a un manual

diciembre 7, 2007

“TEN SEXO CON LA CHICA DE TUS SUEÑOS O CON CUALQUIER MUJER”

Nos recomienda la Asociación Nacional de Vendedores con Problemas de Lenguaje, A.C.

 

Nuestro manual es tan efectivo que incluso puede ayudarte a iniciar tu propio negocio: empieza a cobrar por tus favores.

Advertencia: todo sujeto de sexo femenino que sea sorprendido leyendo este manual se hará acreedor a las sanciones civiles y legales que correspondan.

Es increíble: con nuestro método las chavas pierden el pudor, la repugnancia y hasta los tapujos gramaticales y ortográficos.

(Esta funcionalidadrequiere de tarjeta de crédito vigente, no incluida)

¡Yupi! ¡Al fin podré estrenar mis cinco penes!

Vivos o muertos.

Quiero a Vanessa en .pdf, a Deyanira en .jpg y a Deborah en .pps

Secreto Revelado: Escríbele Una Carta De Amor Con Una Mayúscula Inicial En Cada Palabra.

¡Mami! ¡Mami! ¿Me dejas intentar una cosita?


Reacciones a “Dan vergüenza”

diciembre 6, 2007

Ustedes tienen la palabra:

“Desde hace mucho tiempo dejé de confiar en nuestros líderes y en nuestras instituciones. Me da lástima que como sociedad permitamos que esta gentuza —jueces comprados, senadorcitos y diputadillos— sigan haciendo y deshaciendo impunemente mientras la Nación Mexicana, acobardada en su ignorancia, sufre las consecuencias.” Ricardo Sánchez Bravo

“En esa mentada SCJN, los que la representan no sólo nos avergüenzan. Ellos son una de las causas principales que contribuyen a que nuestro país esté en las condiciones de injusticia social en que nos encontramos […] Si estas señoras y señores son parte de la mafia que dirige nuestro país, ¿qué destino nos espera?” Raúl Suárez Parra

“A veces me pregunto: ¿Qué pasa que la gente acá permite que esas cosas sucedan? Pero me doy cuenta que no, que hay mucha gente con decoro que protesta”. Luis del Pozo

“Inaudito, el resultado de la Corte. De pena ajena, cuánta crueldad”. José Alberto Zabaleta

“Qué más nos podemos esperar de los magistransas de la Suprema Cortesana de la Inanición. Todavía está fresca en la memoria el triste papel de la otra Cortesana (la electoral) que no obstante reconocer el fraude electoral (pero ‘chiquitito’, según ellos) le dio el triunfo a quien actualmente ocupa –indebidamente– la silla presidencial. Ramón Cavazos

“¡Qué impotencia, Pedro, qué impotencia!” Adriana Herrera Canales

“Yo digo que desde mucho antes, ya no recuerdo desde cuándo, la sociedad no confía en ellos. No podemos confiar en algo que no conocemos (salvo si eres creyente, digo yo), en personas que están tan distantes, que viven en otro mundo, bajo otras reglas. Pero además, no confiamos porque los conocemos, porque parafraseando a uno de ellos, ‘sabemos de qué están hechos’, pero sí esperábamos que ¡por fin!, dieran una pequeña muestra de decencia, una prueba de que se ‘merecen’ todos sus privilegios, de que ‘vale la pena’ el sueldo que les pagamos mientras millones medran en la miseria, de que valía la pena mantenerlos con todos sus lujos, sus prebendas y sus cotos; esperábamos sí, que no hozaran (de nuevo) en su propio estercolero”. Verónica Abigaíl Hernández Andrés

“Todavía lo platicamos aquí, en el seno familiar, y no podemos encontrar en qué material legaloide se basaron para tomar este tipo de decisiones que a todos afectan”. Carlos Martínez

“Sobre los abyectos miembros de la suprema. ¿De la suprema qué? ¿Corte? ¿Corta? ¿Cortesana, con el debido respeto a las sexoservidoras, de las cuales la mayoría son mucho más decentes y podrían darles lecciones de ética y decencia?” Eduardo Lera

“Pienso y siento como usted, de modo que los guaruras también tendrían que venir por mí”. Carlos Vázquez

“Desde hace mucho a mí me da vergüenza esa corte de justicia. No creo que sea un secreto que, por lo menos desde que se coló allí como presidente Mariano Azuela Güitrón, la mayoría de los magistrados, incluyéndolo a él, la convirtieron en Corte del Opus Dei y vergüenza para el país.” María Urquidi

“Es vergüenza lo que sentimos, pero también coraje y, ante la impotencia de no poder hacer algo para que esos ‘jueces’ sean castigados, también sentimos náuseas.” Fidel Fuentes

“Tal vez a estos señores que fungen como magistrados no les inspire nada saber que muchos ciudadanos estamos decepcionados de la imparticion de justicia en el país, o que sabemos que el estado de derecho es vilipendiado por quien es la máxima autoridad en aplicarlo, pero por lo menos se darán cuanta que sus actos no pasan desapercibidos y que estamos atentos a su actuar.” Sergio Martínez Carrillo

“No tan sólo dan vergüenza, son la mierda del país, legalizan la impunidad… Quitan el aliento de seguir escribiendo”. Luis Aguirre

“Qué tristeza, acompañada de frustración, el ver cómo la única instancia en la que podríamos creer, pues en ella se basa la justicia del pueblo de México, contra las instancias poderosas, ahora lo único que resta es acudir al ‘supremo tribunal de México’… Dios o la Virgen de Guadalupe, pues no hay otra alternativa, o con quién vamos acusar o mejor dicho a denunciar a los deshonestos de nuestra máxima casa de justicia. El colmo es el ver anuncios televisivos diciendo que están para servir al pueblo de México. Ahora podremos decir con toda razón ‘al diablo con sus instituciones’.” Alfredo Díaz Martínez

“Nuestros gobernantes, políticos, empresarios deshonestos, y principalmente el enanito mentiroso que habita en Los Pinos, y sus instituciones (léase PGR, AFI, IFE, SCJN, etc.) sirven para dos cosas: para nada y para una pura chi#$%#&*%$#. Ahora recuerdo la frase de Andrés Manuel, ‘al diablo con las instituciones’.” José Luis Anguiano

“Me encantaría enviarles un email masivo a estos corruptos; ¿tienes idea a dónde?” Ernesto Arias

“En su columna de hoy menciona que la sociedad fue ignorada entre otras palabras por los seis jueces. ¿La sociedad somos solamente quienes tenemos Internet o podemos comprar La Jornada? Los seis personajes que disfrutan y dictaminaron contra una persona que se atrevió a hacer la denuncia que hizo, yo pienso que la ignoraron cerca de 80 millones; las noticias electrónicas (son el) único medio accesible.” Carlos Rodríguez Candila

“Una vez más, pobre México… Y como decía el Chapulín Colorado: ¿Y ahora quién podrá defendernos?” Samuel Montañez Espinosa

“No acostumbro escribir a periodistas o articulistas (de hecho, es la primera vez que lo hago), pero no quise dejar pasar la oportunidad de felicitarlo y manifestarle mi opinión estrechamente coincidente con la suya. Efectivamente, los 6 magistrados de la Suprema Corte de ¿Justicia? de la Nación ¡dan vergüenza!”. Mario Cortés Larrinaga

Adicionalmente, el buzón de Navegaciones recibió agradecibles y fraternos comentarios de simpatía a lo expuesto en el artículo “Dan vergüenza” firmados por David Brooks, Verónica Vázquez Mantecón, Jaime Soto Gutiérrez, Marcela Ladino, María Cigales, Ruth Le Gall Saralegui, José Luis Salas, Alberto Aziz Nassif, Rafael Maldonado, Ernesto Arias, Verónica de la Torre y Noel Guzmán Herrera. En este blog se ha dicho:

“Da gusto ver que aún hay quien se atreve a encarar a estos sinvergüenzas” Champy

“Como cereza en este inmundo pastel, viene la actitud de la dama magistrada defendiendo la ‘probidad e independencia con que tomaron su decisión’. No sé cómo verlo (el que la hayan mandado a ella a dar la cara), si como una falta de arrestos por parte de los magistrados hombres, o como una burla para Lydia Cacho. En cualquier caso, aún peor es que la vergüenza y decepción que nos inspiran los magistrados, ellos ni la sienten, ni un asomo de ambas.” Marichuy

“¿Será que después de la decisión, Mario Marín descolgó el teléfono e invito una botella de coñac a cada miembro del tribunal que votaron a favor de él? Aquí afuera hay una profunda indignación e impotencia al ver cómo nos escupen a la cara a todos con esta decisión.” Hugo Benítez

“Lo leí en La Jornada. Acá veo las fotos de estas deleznables personas. Qué ignominia, y ¿qué más se puede hacer, capitán, qué más?” PK

“A mí francamente me da asco”. cheKo

“Que sepan que protegiendo a delincuentes de la calaña de Mario Marín y de Kamel Nacif se hacen cómplices de esas redes de pederastas y de delicuentes que tanto daño hacen en nuestro país. Que sepan además que los del pueblo, que le pagamos sus sueldos y sus prerrogativas, no sólo los denunciamos, sino que nos avergonzamos de ellos.” Noé Narváez Uribe

“Qué triste se ve el futuro de un país con instituciones que no se atreven a castigar a los que abusan del poder, más triste cuando este abuso se manifiesta en misoginia y quienes lo exculpan son mujeres”. Yorch

“La SCJN ya comenzó con el furor navideño anticipando el regalo a los tres reyes mexicanos (el de la mezclilla, del cognac y de las prepubescentes). Pero este regalo otorgado a Mario Marín tiene un remitente más allá de la SCJN, lo firma el mismísimo licenciado Calderón como pago por los favores recibidos durante la elección federal del año pasado”. El patio trasero

… Y luego se escandalizan cuando decimos ‘al diablo con las instituciones’… ¿Podemos mandarlas con alguien más?” El Mensajero

“Coincido enteramente con su opinión, las razones esgrimidas por la corte por el ‘No’ son más que infantiles, completamente indignos de una Suprema Corte, hasta ahi nuestra esperanza de que algo cambie en este país, más sin embargo debemos seguir el ejemplo de Lydia de seguir inistiendo para que nuestra voz tenga eco, involucrarnos y expresar nuestra opinión para que sepan que efectivamente nos dan vergüenza. Kirzia

La Corte de la injusticia,
ha vomitado su fallo
con la destrucción de un rayo
desplegando su estulticia.
Se precian de su malicia
dan carta de impunidad
a quien viola sin piedad
los derechos de la gente,
y atropella brutalmente
a quien dice la verdad.

María de Lourdes Aguirre Beltrán


Dan vergüenza

diciembre 4, 2007
Azuela Güitrón, Luna Ramos, Ortiz Mayagoitia

Señores magistrados de la Suprema Corte de Justicia de la Nación Salvador Aguirre Anguiano, Mariano Azuela Güitrón, Margarita Luna Ramos, Guillermo Ortiz Mayagoitia, Olga Sánchez Cordero y Sergio Valls Hernández:

Ustedes tienen en las manos una vasta experiencia jurídica y el conocimiento profundo de la menudencia legal. Disponen de bibliotecas digitalizadas de jurisprudencia y cuentan con equipos de asesores e investigadores. Disfrutan de unos emolumentos que les permiten llevar un tren de vida equiparable al de los grandes empresarios, y además cuentan con alimentos, transporte, telefonía y gastos médicos mayores, todo ello pagado por nosotros, el resto de los ciudadanos. Ustedes tienen oficinas alfombradas y cómodas a fin de que puedan examinar en condiciones óptimas los graves asuntos que son sometidos a su consideración. Ustedes han sido provistos por el país de todo lo necesario, y con exceso. La idea es que no les falte nada para adoptar las decisiones correctas. Esto es así no porque ustedes sean particularmente simpáticos o preciosos o héroes de la película, papá, sino porque se espera que no nos fallen a la hora de tomar determinaciones que son inapelables e inatacables y que, por ello, no deben ser contrarias a la verdad, al sentido común y al decoro.

En el caso de las acciones emprendidas por el gobernador de Puebla, Mario Marín, y por funcionarios de su gobierno, para agredir y silenciar a una periodista honesta, ustedes tuvieron a su alcance todos los elementos, así como un generoso lapso para reflexionar, allegarse datos adicionales y consultar, en la quietud y la comodidad de sus oficinas, las páginas de la Constitución y sus propias conciencias.

La sociedad mexicana estaba particularmente pendiente de sus actuaciones en este caso porque en él se había hecho evidente hasta la náusea el ejercicio de un poder torcido, el influyentismo como factor de atropello a los ciudadanos, el nudo de complicidades –presente en tantas instancias de la República— entre el poder económico y el poder político. En ese expediente y en el fallo de ustedes estaban en juego el inicio del siempre postergado combate a la impunidad, la vigencia de la libertad de expresión, la capacidad de los órganos del Estado de corregir y sancionar abusos cometidos en oficinas públicas. Los votos de ustedes eran cruciales para poner un límite al enorme poder de las redes que trafican con menores explotados. De ustedes dependía en buena medida la restitución de las facultades de los órganos impartidores de justicia y el freno al guarurismo como estilo de gobierno.

Poco o nada podía esperarse de un candidato que criticó acremente la obscenidad del maridaje coñaquero entre Kamel Nacif y Mario Marín y que unos meses más tarde, ya en la Presidencia, optó por darle al gobernador poblano abrazos del tamaño de una factura política. Poco o nada podía esperarse de usted, Mariano Azuela Güitrón, luego que, en su calidad de presidente de un tribunal constitucional, opinó que algún fragmento de la Carta Magna está “escrito con los pies” y se descalificó a sí mismo de manera inapelable e inatacable. Del resto de ustedes, en cambio, podía (¿podía?) esperarse un poquito de independencia, distancia y ecuanimidad.

Gober precioso, presidente espurio

La sociedad confió en ustedes y se equivocó. Ustedes decidieron que la ley está divorciada de la verdad, que el principio jurídico abomina de la ética, que la Constitución ampara la impunidad.

Ustedes decidieron que no hay nada de malo ni de punible en una procuración de justicia a punta de “pinches coscorrones a las viejas cabronas” (nada que lamentar de este lenguaje, ¿verdad Margarita Luna Ramos y Olga Sánchez Cordero?), ni en escamotear notificaciones legales, ni en ser partícipe y encubridor de una conspiración para propiciar la violación de una periodista.

Después de semejante toma de posición, ya pueden ustedes, señores magistrados de la Suprema Corte de Justicia de la Nación Salvador Aguirre Anguiano, Mariano Azuela, Margarita Luna Ramos, Guillermo Ortiz Mayagoitia, Olga Sánchez Cordero y Sergio Valls, poner una demanda por difamación, ir con el gober precioso de su preferencia y ofrecerle dos botellas de coñac (o una suprema absolución) para que mande guaruras a encarcelar y atropellar a los ciudadanos que pensamos, decimos y escribimos que ustedes dan vergüenza.

Valls Hernández, Aguirre Anguiano, Luna Ramos