La carta a Santa Claus

Cuando inscribes un blog en uno de los sitios que ofrecen el servicio debes consignar tus datos generales, verdaderos o inventados. Hay un campo para sexo, otro para fecha de nacimiento, uno más para lugar de residencia. Hay casillas en las que puedes, si quieres, especificar el sector económico en el que laboras, así como tu profesión, tus intereses, el cine, la música y los libros que te gustan (en ese orden, representativo de una forma bien determinada de ver la cultura), e incluso un campo muy curioso en el que puedes enumerar tus “productos deseados”, por si alguna visita magnánima y solidaria decide hacerte un regalo, o bien (con mayor probabilidad) para que las empresas de comercio electrónico bombardeen tu correo con ofertas irresistibles y personalizadas. Es como una carta a Santa Claus en versión adulta, una suerte de peldaño para subir de la realidad al deseo, un juego minúsculo e inofensivo que acepta tanto ilusiones de decorado doméstico (unas cortinas de lino basto) como sueños tecnológicos de altos vuelos (quiero una computadora KanBalam como de la UNAM para hurgar en la red con la velocidad del pensamiento y que escriba por mí doce Navegaciones diarias, y que le queden bien bonitas), como delirios lúbricos y sórdidos (¿no podrían revivir a Nefertiti, de preferencia en mi recámara?), como expresiones de hartazgo (deseo que se prohíba ejecutar o reproducir cualquier clase de villancico fuera de las salas de conciertos debidamente autorizadas para tal efecto), como hermosas tonterías que no quieren decir nada (paz y felicidad en el mundo), como reivindicaciones puntuales y plenas de sentido (que arreglen el alcantarillado de mi barrio para que ya no huela a caca).

Pensándolo bien, la carta infantil a Santa puede ser toda una radiografía ideológica y humana quienes las escriben y de sus hogares. En un foro cualquiera hallé algunos ejemplos y los transcribo, respetando íntegramente la sintaxis y la ortografía de sus autores.

Emily Pricila, de Monterrey, Nuevo León: “hola santa claus solo te quiero pedir un celular que se llama motorokrw5 ese esta padre yo lo quiero espero y me lo traigas es lo que siempre ee querido un celular”.

Alexis, de Los Ángeles, California: “hola papa noe nunca te he escribido soy muy timido tengo 13years mi mayor deseo para esta navidad es que todos los ninos mas pobres que mi tenga algo que comer y que tengan juguetes y yo se que tu haras todo lo posible para que asi sea.bueno si te sobra algo para mi me gustaria que me regalaras algo que sea de tu agrado,gracias por darme la oportunidadd de escribirte y que diosito te cuide.”

Nicolás, de Caracas: “Querido Santa: solo te voy a pedir dos cosas, la primera que le lleves un regalo a cada niño de nuestro planeta y la segunda es que yo quiero un helicóptero a control remoto de color blanco para que lo pueda ver en las noches. Saludos a los renos y los Duendes.”

Deivy, Temuco, Chile: “kiero un autoo peyo 206 un bmw para mi amigo marcos y una moto pistera aa, un libro de clases ke me pidio mi profesor para llenarla de anotaciones negatibas”.

Brayan, Jardines de Anáhuac, México: “querido santa quiero que me traigas una visicleta y un jueguti que te lee la mente”.

Irving, Magdalena (¿cuál?): “querido santa… yo te quiero mucho no como otros niños que no creen en ti pero yo si creo en ti,yo solo te iba a decir que si me podias traer solo una cosa pero te voy a apuntar varios juguetes y escoge el que tengas…psp ..gamecube ..la pelota que habla ..el megazord tren … un monito de los power rangers. si no me encuentras esos juguetes no me vayas a dejar sin juguetes eres el mejor santa…. y no me vayas a traer cosas violentas porque ya en el mundo hay mucha violencia.”

Scheznarda, de Lima, Perú: “Querido Santa Claus: Ojala te encuentres bien de salud, y con no mucho trabajo Muchos saludos mios y de mama Esta navidad quisiera pedirte que me traigas: algo de Piratas del Caribe y Jack Sparrowy un juguete de dinosaurio o dragones. un rompecabaza de perritos, Jack u otro que tu elijas. algun juguete que recien lo hayas fabricado y no este en el mercado y un juego de mesa. mandale plata a mi mama para que me compre algo que me llame la atencion. algo para las cachorras, Pini, y que no se asusten con los cohetes y para Andrea,Cucu Lali y Fusifingus. Traenos el espiritu de la navidad que nos hace falta para poder arreglar la casa y estar todos juntos. Saludos, besos a Mama Claus, los duendes, renos y especialmente a Rudolph. Te quiero mucho y creo en ti. posdata que mama no ronque y no peliemos.”

El comercio mundial ha conseguido que este género se vuelva tan popular que ya podemos imaginarnos a un señor Tlatoani en pleno ejercicio pedigüeño:

Viendo que Navidad ya se acercaba
y no encontrando en ello nada malo,
en carta Moctezuma demandaba
la serpiente emplumada de regalo:
“¡Tráela, Santa, plis, que ya la veo,
ondulante, bajar de tu trineo!”

 

Mi lista de productos deseados era brutal, simple y rotunda. Ahora tengo una buena oportunidad para elaborarla y enviársela al panzón del Polo Norte. De más a menos, ahí va:

  1. Que antes del Día de Reyes Bush deje la Presidencia de Estados Unidos, sea por incapacidad grave, por fallecimiento, por escándalo mayor (una inesperada documentación de sus atrocidades y corruptelas, por ejemplo) o porque, en uno de sus delirios, Dios se lo pida al oído.
  2. La abolición universal de la pena de muerte.
  3. El cumplimiento inmediato de las resoluciones 242 y 338 de la ONU que establecen el retiro de Israel a las fronteras previas a la guerra de 1967, el desmantelamiento de todos los asentamientos israelíes construidos desde ese año en Gaza, Cisjordania y la Jerusalén oriental, y la convocatoria, por parte de Naciones Unidas, a una asamblea constituyente en los territorios liberados.
  4. La salida inmediata de los contingentes militares occidentales de Afganistán e Irak.
  5. Que Felipe Calderón caiga en la cuenta de que carece de las cualidades que se requieren para gobernar a México y hasta de los atributos necesarios para defender, sin causar una catástrofe, los intereses político-económicos que lo llevaron al poder, que consulte la Constitución y actúe en consecuencia.
  6. La renuncia a sus cargos, por motivo de reflexión navideña, de los magistrados de la Suprema Corte de Justicia de la Nación Salvador Aguirre Anguiano, Mariano Azuela Güitrón, Margarita Luna Ramos, Guillermo Ortiz Mayagoitia, Olga Sánchez Cordero y Sergio Valls Hernández.
  7. La aplicación de un embargo mundial a Marruecos para exigirle que saque a sus tropas y a sus civiles de los territorios que legítimamente pertenecen a la República Árabe Saharui Democrática.
  8. La despenalización de toda clase de drogas hoy ilícitas y la aplicación de los presupuestos militares y policiales de lucha contra el narcotráfico a programas médicos, educativos y sociales de prevención y combate de las adicciones.
  9. Una salidita al mar para Bolivia, aunque sea para que Chávez no tenga que cumplir en el Titicaca su sueño de bañarse en una playa boliviana.
  10. La liberación –sin operaciones militares de “rescate” de por medio— de todos los rehenes civiles en poder de las FARC.
  11. El traspaso de Guantánamo a Cuba, con o sin los secuestrados que allí se encuentran.
  12. El debut de Fidel Castro como integrante del Buenavista Social Club.
  13. (¡Salieron 13!) Hueva y gula en estas vacaciones para las y los connavegantes. Manden sus cartas a Santa a este blog, que en las páginas de La Jornada yo no vuelvo a aparecer sino hasta enero próximo.



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